10 cosas que no me gustan de Corea

Esta semana parece que toca quejarse. Así que ahí van mis 10 de cosas odiosas de Corea, sin orden específico.

1. La jerarquía de la sociedad
Los coreanos son gente muy amable y abierta, pero la sociedad está anclada en el pasado. Realmente sorprende aquí, en la tierra de los smart-phones. Hay que aparentar, evitar el “que dirán”, hacer lo que se espera de uno. Respetar hasta la estupidez al padre, al jefe, aunque uno sepa más. Si no te gusta el alcohol, pero tu jefe te lo sirve, nunca puedes decir que no.

En mi caso, en alguna ocasión he acabado cenando con un grupo de coreanos y el “jefe”, el de más estatus social, me “obligaba” a seguirle el juego: cosas como reírle las gracias sin sentido y no poder ir a casa hasta que él se levantara de la mesa, aun habiéndole indicado que era tarde y yo tenía mucho trabajo al día siguiente.

2. Los horarios de trabajo/ocio
Por esa jerarquía absurda hay que estar en la oficina hasta que el jefe se vaya. Y no es raro que el jefe se quede hasta tarde, para evitar ver a la mujer con la que se casó por prisas antes de los 30. Y si eres un empleado nuevo, hay quedarse en la oficina aun sin jefe, aunque sea no haciendo nada, hasta la medianoche. Toca aparentar. Igual sucede en las universidades, con alumnos pernoctando en las bibliotecas.

Si uno sale de noche de la oficina, los horarios de ocio se desplazan a la madrugada. En España la gente va a dormir a medianoche. En Corea, es normal que la gente esté despierta hasta altas horas de la madrugada, viendo shows en TV, cuyos presentadores tienen que hacer mucho ruido para que los espectadores no se duerman.

Ruido3. Ruidos
Hay 25 millones de habitantes en el área metropolitana de Seúl, viendo la TV de madrugada o bebiendo alcohol en el bar. Es imposible encontrar un lugar silencioso, pues incluso los parques públicos tienen hilo musical (esto realmente lo detesto).

Además, siempre hay obras. Mires donde mires los coreanos construyen infraestructuras y viviendas. Y pican el suelo, por supuesto sin ninguna protección (ni casco ni insonorizadores), para pasar más y más cables.

Building matrix4. Colmenas
¿Y donde metemos a 25 millones? En lo que llamaríamos colmenas. Arquitectura sin ninguna creatividad. Casas sin ventilación. Los coreanos tienen un gusto nulo en la construcción de edificios. Ni la URSS construía edificios tan feos.

También son un desastre remodelando. Por ejemplo, el caso de la puerta de Namdaemun tras un incendio, tesoro nacional número 1: no importó añadir detalles de decoración nuevos. O si vas las aldeas tradicionales de Bukchon o Jeonju, te encuentras casas construidas hace 2 años (eso si, muchas de ellas con aspecto de casa tradicional). Incluso se plantean remodelar Insadong, el barrio turístico por excelencia.

5. Relaciones chico-chica
La mezcla de poco tiempo libre y sociedad retrógrada repercute en las relaciones chico-chica. Una chica no puede dejar de vivir de la casa familiar hasta que se casa y debería casarse antes de los 30 (casi “con quien pueda”). Así que a la menor posibilidad de contacto, tantean el territorio.

En mi caso, hubo un tiempo que hacía intercambio de idiomas, coreano por español. Curiosamente el 90% de los estudiantes de español son chicas. Así que quedé con varias chicas: ir a una cafetería y practicar idiomas. Pero notaba que no habían venido “solo” a practicar español, sino también a “evaluarme” como posible marido. Parecían dar por sentado que habría una relación amorosa. ¡Nada más lejos de la realidad!

6. Mi ex-novia
Es broma.

Hot bulgogi7. Comida ardiendo y con prisas
En Corea me quemo la lengua una vez al mes. La regla en los restaurantes es que el plato debe salir borboteando a la mesa. Si no, el coreano podría quejarse. Esto tiene su sentido durante el durísimo invierno coreano, pero en las otras 3 estaciones no es necesario.

Además, es normal cocinar muchos platos en la misma mesa, con un fuego de gas o de carbón. En el caso del gas, tengo la costumbre de bajar la llama; hasta que segundos después la camarera vuelve a subirla. Porque en Corea hay que comer rápido y dejar la mesa para los siguientes comensales. Igualmente, no tardes más de 30 segundos en decidir un plato del menú, o te mirarán mal.

8. Motos por aceras
Uno de los efectos del querer la comida ardiendo es que las motos de reparto deben ir casi volando para entregar la comida bien caliente. Los motoristas toman la excusa y conducen por todos lados. La diferencia entre calzada y acera no existe. Los peatones solo son molestias que deben apartarse a su paso. Incluso el gobierno creó un ley para prohibir el uso de las motos en aceras, con nula aplicación.

9. Internet alternativo
En Corea solo se usa Internet Explorer como navegador, e Windows como sistema operativo. Es la tierra soñada de Microsoft. Esto hace que toda web coreana esté únicamente optimizada para Explorer, usando en muchos casos cosas muy específicas, como Active-X. Si no tienes esa configuración en el ordenador, ni te molestes.

Por otro lado, si no tienes número de identificación coreano (ya sea DNI o NIF o similar), tampoco te molestes. Años atrás el gobierno creó una ley que obliga a toda web coreana a mostrar el DNI de cada uno de sus usuarios. Un grave error que cerró la expansión internacional de muchos sitios web. Así que la web coreana evolucionó aparte. Cosas como que no se dice “foro”, se dice “cafe”. Cosas como bloquear el menú del botón derecho para que no copies ningún texto. Cosas como “romper” el botón de ir atrás.

Por cierto, Corea bloquea un montón de webs. Por ejemplo, las web de porno. Tampoco se pueden ver páginas relacionadas con Corea del Norte. Y, en alguna ocasión, incluso cosas inocuas como ¡webs de música!

10. Frío
En invierno hace un frío muy duro. Pero además, el invierno acaba siendo muy largo. A mitad de noviembre empiezan la temperatura baja a negativo. Y a principios de abril suele darse la última nevada. En enero y febrero hay que hacer una planificación previa antes de salir de casa. Por eso he decidido abandonar a mis amigos de Corea este invierno y volar a lugares más cálidos.


Esta entrada nace tras leer las cosas que no gustan a Felipe, Iván y Robert. Luego Arnau y yo nos apuntamos a dar nuestra opinión, y aquí queda. Por supuesto, también hay muchas cosas positivas en Corea, pero yo destacaría una: ¡la gente!

Las 3 cosas más sorprendentes en Corea

La puertecita del metro
puertecitaLos tornos de acceso al metro de Seúl se bloquean si intentas entrar sin pagar. Algo normal en cualquier suburbano del mundo. Sin embargo, a un lado tienes una pequeña puerta, tocas el botón, suena una música y se abre. Sin pagar. Se supone que está pensada por si tienes algún problema, para poder entrar y salir libremente. Cosas como perder la cartera, tener una tarjeta de transporte defectuosa o ir con una prisa extrema (como podría deducirse de la imagen). La música está para alertar al resto de usuarios que está entrando alguien, pero es tan habitual que la ignoran. Algo así en España significaría una cola enorme para entrar sin pagar. Pero aquí, como el metro realmente es un servicio público, y los coreanos tienen un sentido colectivo desarrollado, la puertecita funciona.

Los recicladores responsables
El reciclaje en Seúl es muy variado: básicamente porque cada distrito tiene sus propias reglas. Algunos obligan a separar hasta 4 distintos tipos de plásticos, mientras otros con separar el plástico del orgánico ya están satisfechos. Eso queda en contraposición a que muchos coreanos acaban tirando todo a la basura genérica, a pesar de tener cubos bien diferenciados en la salida de cada edificio. Por otro lado, ancianos con poca pensión suelen dedicarse a recoger basura reciclable: cartones, latas, etc. Pasan por cada edificio, y con un cutter en la mano abren la bolsa de basura, sacan lo que encuentran de “valor” y vuelven a cerrar la bolsa, precintándola con cinta adhesiva. Lo dejan todo ordenado, así que ningún vecino se queja. La educación por encima de la subsistencia, porque no sé cuanta pérdida será el gasto de cinta adhesiva.

El portátil seguro en cafeterías
portatil en cafeteríaLas cafeterías en Corea son caras (entre 2€ y 5€ la taza). Pero porque pagas el espacio, no el café. Así que puedes estar toda la tarde en una cafetería sin necesidad de pedir una segunda taza. Esto las convierte en el lugar de estudio favorito de muchos universitarios. Con WiFi siempre gratis, también incluida en el precio de la taza, despliegas en la mesa portátil y teléfono. ¿Hay que ir al baño, o a la calle a hacer una llamada? No es problema, dejas tu electrónica en la mesa y te vas. Nadie te va a robar. Hay casos extremos, de gente que desaparece hasta 1 hora, dejando de todo en la mesa. Confía en que el resto de la gente hará de vigilantes, al estar en una sociedad colectivista.

De estas 3 cosas sorprendentes, la que más habitúo es la tercera. Aunque no soy tan atrevido (o ingenuo) como algunos coreanos, y si estoy solo y no estoy en una cafetería de dueños conocidos, prefiero esperar y pasar por el baño justo antes de salir. ¡Costumbres de occidente!

Números coreanos y curiosidades

Los números en coreano son todos palabras de una sola sílaba. Concretamente:
0. gong/yeong(공/영), 1. il(일), 2. i(이), 3. sam(삼), 4. sa(사),
5. o(오), 6. yuk(육), 7. chil(칠), 8. pal(팔), 9. gu(구)

Ya había leído hace tiempo que tener nombres cortos hace que sean mejores en matemáticas; o, al menos, recordando números. El otro día un amigo coreano me hizo precisamente ese test: tratar de recordar un número de 8 cifras de un vistazo. Fallé. En parte porque, como la mayoría de gente, los números los recuerdo como sonidos y no como imágenes; además los intenté recitar en inglés (hablo con este amigo en inglés); y finalmente porque me mostró el número sin decir explícitamente que lo recordara. Luego me contó que en televisión preguntaban a gente en la calle y verificaban que los occidentales no recordaban números de teléfono fácilmente.

Y hablando de números de teléfono, ¿sabías que?…

En Corea se muestra el número de teléfono en el parabrisas.
teléfonos en parabrisasEn la mayoría de coches se puede ver el teléfono del propietario incluyendo su nombre. Algo que puede parecer sin sentido en Europa, mostrar algo privado públicamente, es normal en Corea. Básicamente como “servicio público”, esto es, si el coche por alguna razón está molestando, es muy fácil contactar con el propietario para pedir que lo mueva.

Hay que contar con la premisa de: aparcar en Seúl es muy difícil. Más que en otras ciudades, porque normalmente las calles no tienen espacio habilitado para aparcar. Seúl es en realidad un montón de barrios con calles estrechas sin acera, separados por enormes avenidas. Así que, o aparcas en un aparcamiento privado, o en algún hueco, donde probablemente acabes molestando.

Recuerdo un caso de una amiga que aparcó al lado de la entrada de una escuela; a mitad de comida la llamaron porque el autobús escolar no podía entrar, así que dejó la sopa y fue a mover el coche.

Por supuesto, como se ve en las imágenes, cada uno muestra su teléfono con el estilo y diseño que quiere. El clásico es una pequeña placa con los números (se puede comprar en todos lados). Otro muy popular es usar un cojín bordado, supongo por dar sensación de comodidad o seguridad dentro del coche. El cojín parece típico de mujeres, y de hecho en la 2ª imagen parece que el marido usa la placa y la mujer el cojín. Finalmente está el del trabajador de la construcción: el trozo de papel.

Este último caso tiene un detalle para hablar en otro post. Los coreanos usan los números arábigos pero los escriben de una manera muy rara. Muchas veces son difíciles de entender. ¡Y ellos también tienen dudas cuando ven un papel con números escritos por un occidental! Un ejemplo típico son los avisos postales, indicando que tengo que pasar por correos a por un paquete… y ¿sabías que?…

Los coreanos usan DOS direcciones para las casas.
direccion coreanaDebido a la ocupación japonesa de Corea (1910-1945), en Corea se empezó a utilizar el sistema japonés de dirección postal. En lugar de usar el típico calle + número, los japoneses usan barrio + nº de edificio. Por ejemplo, en lugar de “Calle Colón, 85”, se usa “Barrio Tetuán, 439”. Los japoneses defienden el sistema diciendo que realmente no vivimos en una calle, sino en un edificio de un barrio. Pero es menos práctico.

Por eso el gobierno coreano implantó el sistema occidental de dirección postal, esto es, calle y número. Sin embargo, si bien algunas calles grandes tienen nombres, la mayoría toma el nombre estilo afluentes. Por ejemplo, la 3ª calle (la “D”) que desemboca en la 2ª calle que desemboca en Yonsei-ro” es “Yonsei-ro 2da-gil”. Así que, es igualmente complicado.

dirección coreanaAmbos sistemas de dirección postal funcionan a la vez. Por ejemplo, en las inmobiliarias usan el viejo, en las oficinas de gobierno el nuevo. Al final el pobre cartero tiene que ir marcando equivalencias. En las imágenes, se ve que debajo de la placa con la dirección nueva, el cartero ha escrito la vieja. Si uno mira con cuidado, absolutamente todas las casas tienen en algún lado escrita la dirección vieja. Y si la casa es vieja, se ve la pegatina que repartió el gobierno con “y mi nueva dirección es __” para pegarlas junto a la vieja placa.

En resumen, ser cartero en Corea debe ser un caos. Pero siempre llega, como he podido comprobar en numerosas ocasiones.

El asalto en el parque coreano

Another day is goneMe gusta pasear por la noche por el barrio. Seúl es una ciudad muy segura, por lo que es un placer tomar la calle tras el ocaso. Mi barrio es en realidad una colina, como muchos otros barrios de Seúl, y arriba tiene un pequeño parque.

En todos los parques de Corea hay aparatos de hacer gimnasia, básicamente porque en Corea no hay vandalismo, pero si una gran afición por la gimnasia. Especialmente hordas de ajjeossis (아저씨, abuelos coreanos) y ajummas (아줌마, marujas coreanas) que aprovechan estos aparatos. Eso si, los que menos energía necesitan para ser usados. Yo, a veces, también me apunto al vértigo de usarlos; especialmente a uno que no requiere energía ninguna, pues simplemente sirve para estirarte boca abajo… concretamente el de la foto.

Stretching machineUn día una abuela coreana se acercó a hablar conmigo. Si un coreano te habla espontáneamente es básicamente para intentar practicar inglés contigo, pues creen que todos los extranjeros somos de Estados Unidos y/o nuestro inglés es nativo. La mejor forma de evitarlos es contestar en coreano repetidamente… excepto si son del “segundo tipo“. Esta mujer lo era.

Me hizo el interrogatorio estándar de edad, estado civil, trabajo o estudio, y país de origen. Nada nuevo. Los coreanos preguntan muchos detalles de tu vida, al momento de conocerte, porque en coreano es necesario saberlo para hablarte con formas de más o menos respeto. Poco después me empieza a explicar su vida, sin yo haberle preguntado nada. Todo aburrido hasta que dice “y aquella es la iglesia donde doy misa los domingos“.

Alarmas sonando a todo volumen. No, no es Corea del Norte atacando. Es una religiosa tratando de arrastrarte a su religión. En Corea, el 47% no tiene religión. Aparte hay un 23% de budistas, 18% de protestantes y 11% de cristianos. Es decir, hay pocos religiosos, pero hacen muchísimo ruido, tratando de atraer a la gente sin religión a su iglesia. Acabas harto de ellos.

En resumen, si un coreano intenta hablar contigo, quiere practicar su inglés o venderte su religión. Sin más. Aunque por redondear el análisis, también habría que mencionar un tercer tipo, mucho menos habitual: en una chica joven, más bien fea pero vestida provocativamente, que habita bares y discotecas, y tiene curiosidad por los extranjeros.

Seúl en 3 horas

Es muy habitual venir a Corea de turismo y estar más de una semana. De hecho, varios blogueros coreanos han publicado ya sus recomendaciones: Paella de Kimchi con un completo viaje de 10 días y Eurowon con un viaje de 8 días. Personalmente, esas sugerencias me parecen perfectas, y solo eliminaría el ir a Myeong-dong.

Sin embargo, a veces visitas extremadamente cortas también pueden darse. El caso: un amigo llega a Seúl, no por turismo, y solo tiene una noche y la siguiente mañana libre, antes de tomar el avión de regreso. Para colmo de apuros, su hotel estaba en el mismo aeropuerto, a una hora en tren de la ciudad. ¿Qué puede ver de Seúl?

Noche: Cena en Hongdae
Frying dakkalbiLlegar desde el aeropuerto de Incheon a Hongik University es un paseo de 45 minutos en el tren AREX. Una vez allí, nada como dar una caminata por el paseo de Hongdae, viendo la mezcla de bares, tiendas y ambiente nocturno. Para cenar, dakgalbi, un plato de pollo macerado en chile coreano. Otra opción hubiera sido el clásico samgyeopsal (panceta a la barbacoa). Todo acompañado de soju o makgeolli. Luego una cerveza en el típico bar donde te sirven platos de fruta como “anju” (aperitivos para acompañar el alcohol). Otra opción era ir a un norebang (karaoke coreano).

Mañana: paseo en Jongno (el casco antiguo de Seúl)
Yi Sun-shinSe puede comenzar visitando el palacio de Gyeong-hui-gung, que es el más pequeño de los 5 palacios de la dinastía Joseon, pero representativo. Y el que más me gusta, junto al Chang-gyeong-gung.

De ahí en 4 minutos se llega a la plaza de Gwang-hwa-mun. La estatua del almirante Lee Sunshin destaca en su centro. Un poco más atrás, la del rey Sejong el Grande, el promotor de la escritura coreana. Finalmente se puede ver la panorámica de la puerta del palacio Gyeongbokgung (que no podremos visitar), la casa de tejas azules (residencia de la presidenta de Corea) y la montaña de Bukhansan.

Luego nos acercamos al arroyo Cheong-gye-cheon, caminando por el mismo un par de calles, hasta divisar la torre Jongno. Echamos un vistazo al campanario de Bosingak. Detrás hay varias calles con restaurantes.

Jjim-dalk (찜닭)Comemos Jjim-dalk, un plato sabrosísimo y no picante, que consiste en pollo y verduras marinadas, en una especie de estofado. Otra opción hubiera sido probar Galbi-jjim. Sugiero estos platos, en lugar del habitual bibimbap o el bulgogi, porque son imposibles de encontrar fuera de Corea.

Finalmente nos acercamos a la calle principal de Insadong, donde comprar algunos regalos. De ahí una visita al cercano templo budista de Jogyesa.

El tiempo se ha acabado. Poco más de 3 horas en Seúl, a ritmo tranquilo pero sin pausas. Tomamos el metro en Jonggak Station, de ahí a Seoul Station, y tren AREX al aeropuerto. ¡Buen viaje!

El gran hermano coreano

IMG_20131001_095548La sociedad coreana es totalmente paternalista. La tradición confucionista, impregnada en la sociedad e idioma coreano, marca un respeto indiscutible a la jerarquía social. Respeta al jefe, al maestro, al padre, dando tu vida si fuera necesario. Y visto desde el otro ángulo, micro-gestiona al empleado, abruma al alumno y trata a tu hijo como un niño, aunque ya sea adulto.

Es sorprendente como Corea es una potencia mundial con un planteamiento tan retrógrado. No hay nada mejor para el avance que discutir a tu superior (razonablemente, claro). Aprenderlo todo del maestro y luego demostrarle que no todo lo que dijo era correcto, de modo que la sabiduría avanza. Convertirse realmente en un adulto.

Aviso del conserjeEl uso exagerado de cámaras de seguridad es un ejemplo de este paternalismo aplicado al día a día de Corea. Hay cámaras por todos lados, creando una falsa sensación de seguridad (para los coreanos) y una sensación de falta de intimidad (para los extranjeros). Todos los edificios nuevos tienen varias. E incluso venden falsas, para asustar a posibles infractores por pocos wones.

El pasado verano, la puerta de la calle de mi edificio tenia este papel colgando: “Hola. Soy el conserje. Últimamente parece que no hacen reciclaje de basura [al lado de la puerta principal hay 4 cubos para el reciclaje]. Tras mirar la cámara de seguridad, se ve que 3 inquilinos y varios amigos no lo están haciendo. Si se repite, se contactará directamente con esas personas (…)”. Parece un caso de escuela de primaria: no vamos a salir al patio hasta que aparezca la cartera de Juanito.

En este caso, lo normal sería simplemente hablar con las personas implicadas, ¿no? Pero aquí se da a conocer públicamente, para que todos aprendan a ser buenos. Además, dudo que realmente el conserje haya perdido el tiempo mirando las grabaciones. Más bien es: “he encontrado algo de basura mal separada… a la próxima igual miro las grabaciones”. De hecho, miedo me da un conserje, que cobra bien poco, verificando en las grabaciones como la universitaria del 4º piso metió un chico a casa, para luego extorsionarla con amenazas de decírselo a sus padres…

El gran hermano en Corea es, en realidad, un conserje aburrido.

El arroyo secreto

SeongbukcheonUna de los lugares más visitados en Seúl es el arroyo Cheong-gye-cheon (청계천), literalmente “el arroyo de montaña limpio”. Etimología curiosa, porque hace 10 años pasaba por allí una autopista y el riachuelo estaba lleno de suciedad. Pero el alcalde de Seúl hizo una apuesta por la zona y lo renovó en toda su longitud (unos 8 Km), de modo que pasó a ser uno de los lugares favoritos de los seuleses.

Por supuesto, en innumerables veces he paseado por el Cheonggyecheon. El paseo te desconecta de la ciudad, aunque a veces hay demasiada gente: parejas con andares románticos, monjas haciendo footing (según dice Felipe) y muchos turistas.

Un momento… yo no quería hablar del Cheonggyecheon. Yo quería hablar del Seong-buk-cheon, ¡el arroyo secreto! Buscad, buscad, que no sale en ninguna guía…

Stream's mapEl Seongbukcheon, literalmente “arroyo del pueblo del norte”, nace en Bukhansan. Pero el paseo transitable empieza en la parada de Hansung Univ. (línea 4, en la parte este del centro de Seúl) y desemboca 4.5 Km después en el Cheonggyecheon.

Lo reformaron casi al tiempo que el otro, pero la gracia es que solo está transitado por gente del barrio, así que es mucho más tranquilo. Ideal si quieres pasear. O hacer ejercicio, pues el suelo está pavimentado con goma y debajo de cada puente hay aparatos de gimnasia (muy típico de Corea). Además, si quieres comer auténtica comida coreana, también es una gran opción: a los lados del arroyo hay innumerables restaurantes pequeños, típicos coreanos, con pinta de baratos y buenos (eso si, no esperes ver carta en inglés).

Bridge with clockLo descubrí casi por casualidad. Estaba paseando con un amigo por Naksan, junto la muralla este de la ciudad, y quise ver que era esa línea azul que aparecía en el mapa. En los mapas aparecen a tramos entrecortados pero el paseo del arroyo es continuo hasta su final. También, via mapas, descubrí otro riachuelo que pasa por Jegi-dong y también desemboca en el Cheonggyecheon… pero el Seongbukcheon es mucho más interesante.

¿Cuándo vamos?

Todo en polvo

Traditional medicineHace unos días estuve de nuevo en el mercado de medicina tradicional de Yangnyeongsi de Seúl (서울 약령시). No porque me duela nada, sino que iba buscando algún ingrediente raro para mis creaciones panaderas.

Si visitas Seúl, este mercado queda relativamente lejos de las principales atracciones. Solo tiene sentido echarle un vistazo si comes en el mercado de Gwangjang (광장시장) y vas paseando por el mercado de ropa de Dongdaemun (동대문시장), luego el mercadillo tradicional de Sinseol-dong (풍물시장), hasta llegar a la parada Jegi-dong (línea 1), donde está este mercado. La otra opción es si quieres pasear/correr por arroyos: empiezas en Jegi-dong, y bajas por el riachuelo que hay (dirección sur, unos 700m) hasta tropezarte con el arroyo Cheonggyecheon, que puedes remontar hasta su origen (unos 5Km).

Este mercado de medicina tradicional tiene una calle principal y unas 3 secundarias. Básicamente hay mucho producto vegetal (hojas, corteza, raices) y curiosidades procedentes de animales (como cuernos de ciervo). Te lo venden en formato “original”, en pastillas (muy usadas en medicina oriental) y en polvo.

Powders at a traditional marketLa primera vez que fui compré té. El té que venden en casi todas las tiendas es un té verde bastante insípido. Pero en una tienda vendían chakseolcha, un té auténticamente coreano con unas características muy particulares. Y a precio de risa.

Sin embargo, esta vez fui a por “algo” en polvo. Algún extra para añadir a los panes que horneo últimamente. En una esquina de la calle principal hay una tienda muy especial con montones de cilindros llenos de polvos (como se ve en la foto). Polvos de, por ejemplo: aloe, azafrán, bellota, canela, extracto de ginkgo, cactus de 100 años, hojas de flor de loto, semillas de flor de loto, raíz de arrurruz, árbol de pasas, angélica, aguaturma…

Aloe breadAl final fui un “clásico” y simplemente compré aloe en polvo. Una buena bolsa por 3 euros. Días después usé el polvo para hacer el pan que se muestra en la foto. Simplemente cambiando en la receta 1/4 del contenido de la harina por el polvo verde. El resultado, un pan que debería saber a aloe, pero que sabía a pan normal… ¿pero, a qué sabe el aloe? Pues no lo sé, a pesar que en Corea venden bebidas reconstituyentes de aloe.

Llevé este pan a una de mis cafeterías favoritas y lo di a probar a la gente. Todos muy sorprendidos por el buen sabor, hasta que dije “es un experimento, añadiendo aloe en polvo”. ¡No debí haber usado la palabra “experimento”!

Mitos en la comida coreana

Recuerdo que en mi niñez mi madre me insistía con “tómate rápido el zumo de naranja, que se van las vitaminas”. Uno de tantos mitos sobre comida de la España de los 80.

Cutting the meatAhora, viviendo en Corea, me encuentro con mitos coreanos sobre comida, que te defienden como verdades sagradas.

El más habitual que se oye es cuando comes samgyeopsal (삼겹살, panceta) a la barbacoa y se tuesta la carne. “No te comas lo quemado, que da cáncer“, dicen. El problema es que a los coreanos les gusta la carne poco hecha, y a mí muy hecha, por lo que me gusta cocerla más. Eso si, de oír tanto este comentario quizás acabe con cáncer en el oído. En algunos restaurantes, el camarero se encarga de cocinar la carne y no es raro ver como corta y tira los trozos más oscuros. Y similar pasa en los puestos de la calle de dakkochi (닭꼬치, pinchos de pollo).

SamgyetangComer carne de perro refresca“. La tradición coreana (la “vieja”) dice que era bueno comer sopa de carne de perro, para recuperar energía interna, en los días de más calor. Últimamente la comida revitalizadora es el samgyetang (삼계탕, sopa de pollo con ginseng), como el de la foto. De hecho, la costumbre moderna es comer samgyetang los 3 días de calor del verano. Esos días son lo que en español antiguamente se llamaban las canículas. El gobierno coreano, debido a los juegos olímpicos del 88 y al mundial de futbol de 2002, prohibió la carne de perro (aunque esta ley no se aplica), así que sospecho que la tradición simplemente se actualizó. Eso si, esta sopa de pollo está buena, pero normalmente te la sirven hirviendo, por lo que no refresca especialmente.

Y no solo hay mitos en las comidas típicas coreanas, sino también al comer comida occidental en Corea. El clásico es que “hay que beber cerveza cuando vas a comer pollo frito“. De hecho hasta hay una palabra coreana para definir la actividad: chimek (치맥, unión de pollo y cerveza). Aun recuerdo cuando una amiga se cabreó conmigo cuando cenamos pollo frito y yo no pedí cerveza. Yo desconocía la costumbre y aparte no me gusta la cerveza.

Para combo especial en comida occidental tenemos la pizza con miel. Cuando vas a un restaurante “italiano”, lo habitual es que te sirvan la pizza con un poco de miel al lado. Si discutes, el coreano siempre te dirá “la pizza de gorgonzola siempre va con miel”, como si hubiera nacido en la Toscana. Aunque ese solo es uno de los atropellos que hacen con la cocina italiana: he visto varios tipos de pasta (macarrones y espagueti) en un mismo plato, sumergidos en un océano de salsa blanca.

Selling mackerel in the streetCorea es un país de contrastes. En algunos restaurantes la higiene es respetada estrictamente, mientras que en otros no existe. He visto de todo, desde neveras de restaurantes colocadas en la calle, a viejas vendiendo pescado y vegetales en el suelo junto a la salida del metro. Así que me sorprendió cuando al llegar al aeropuerto, desde España, me confiscaron un trozo de jamón y otro de lomo ibérico, perfectamente envasados y con los debidos sellos de calidad. “Los cerdos en Europa tienen enfermedades“, me dijeron. Claro, claro…

Ya sé, el último párrafo no viene a cuento. Pero de hecho era el leitmotif de toda esta entrada.

Me voy a comer.

Vivir en una colmena

My street and a high buildingVivo en una calle secundaria, de edificios de hasta 5 plantas, tranquila. O era tranquila hasta que empezaron a construir la “colmena” que se ve al fondo, en la foto. Ruidos a todas horas, para levantar un edificio de officetels, un término de inglés coreanizado que pretende agrupar office y hotel: sin eufemismos, habitaciones para trabajadores.

A los coreanos les fascina lo nuevo. Hasta el punto de asociarlo a comodidad, seguridad y status social. Algo muy relativo. Incluso reconstruyen palacios, patrimonio de la humanidad, para que luzcan como nuevos (con nueva instalacción de cámaras de vigilancia, de paso).

En mi primera visita a Corea, un amigo coreano intentaba de animarme a mudarme a Corea, así que me llevó a una zona de officetels en Gangnam. -Si vienes podrías vivir aquí; son nuevos y con alta seguridad. -Hmm, si viniera me gustaría vivir en el casco antiguo. Cara de retrato y pena por el pobre extranjero tonto.

Lo cierto es que en mi primer año estuve viviendo en una colmena pequeña, de solo 15 pisos y 8 habitaciones por planta. No uso el término “apartamento” o similar, sino “habitación”, porque realmente son eso. Una habitación grande (según que caso), con una zona de cocina, una zona donde está la cama, un mini cuarto de baño aparte, y la omnipresente pero única ventana. El alquiler a precio de Barcelona. Aparte, casi 90€ mensuales de comunidad para pagar un portero que comía ramen las 24 horas y dos holgazanes de mantenimiento del edificio.

Hay muchas anécdotas sobre aquel edificio, pero la que quiero recordar ahora es la del hermetismo de la única ventana. En realidad, una ventana con dos puertecitas a los lados. Al igual que casi se puede ver en la foto. Vino mi primo de visita y se alojó en casa. Me puse enfermo. Una mañana abrimos las ventanas, para ventilar. Y la puerta del pasillo del edificio. Y las ventanas del pasillo. Pero ni una brizna cruzó la casa. Mi primo enfermó.

Aquel edificio estaba diseñado para evitar movimientos de aire, debido al frío invierno coreano. Pero de una forma tan extrema que más bien recordaba al edificio de Cazafantasmas, diseñado para atraer espectros.

La ventilación, ese gran olvido de la arquitectura coreana moderna. En las casas antiguas, llamadas hanok, hay un patio central que ayuda a mover aire frío y caliente. Pero en las colmenas de officetels y en los gosiwon (residencias de estudiantes, con micro habitaciones de 3m²), nadie necesita ventilación. Total, los coreanos sudan poco. Y cocinan poco. Así que la única opción que queda para mover aire es el aire acondicionado.

Ahora vivo en un one-room. Mucho más barato, en un edificio mucho más pequeño. Sin embargo, en la calle estamos a 15ºC. Tengo la ventana abierta. El aire acondicionado está encendido, moviendo aire. Y hay una astilla en mi mente de ingeniero.