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¿Por qué el kimchi es col fermentada?

Real kimchiAntes de empezar el invierno es hora de hacer kimchi, la comida nacional de Corea, consistente en col macerada con un sabor salado y picante muy característico. El proceso de preparación del kimchi se llama kimjang y es patrimonio de la humanidad. Las familias se reunen y todos juntos preparan gran cantidad de vegetales, cortando, limpiando y añadiendo sal. Es normal ver en las calles de Seúl montones de coles chinas esperando su proceso.

La primera vez que vine a Corea me sorprendió ver cada día como traían a la mesa del restaurante el platito de kimchi, gratis. Preguntando a varios coreanos, descubrí que es una comida tradicional. Antiguamente no era picante, pues la guindilla la trajeron importada a Corea. Sin embargo me quedaba una duda: ¿por qué col china? Un profesor coreano me llegó a sugerir que en la antigüedad era habitual ver coles junto a los caminos, que crecían espontáneamente. Parece incorrecto.

Home bread with chorizoTema aparte, en los últimos 2 años en Corea me he aficionado a hacer pan, ya que el pan coreano es demasiado dulce. Hacer pan es fácil, pero hacer pan con sabor es un poco más complicado. La clave es fermentar bien la masa, para lo cual se necesita “masa madre”, esto es, tener un cultivo de una bacteria procesando harina. Esta bacteria se halla en la cáscara del centeno, así que la manera tradicional de hacer un cultivo es mezclar centeno integral y agua, y esperar. Las burbujas que aparecen tras unos días son la confirmación que nuestra masa madre ya tiene vida.

Las bacterias se usan ampliamente para fabricar comida más rica, con más texturas y sabores. De hecho la bacteria Saccharomyces cerevisiae se usa para fabricar pan, cerveza y vino. Además la fermentación produce etanol, que mata todo tipo de microorganismos causantes de enfermedades.

Making kimchiHace poco leí otra forma de cultivar la Saccharomyces_cerevisiae, quizás la más rápida: se parte una col, se añade sal y se deja en agua. ¿Os suena el proceso? Eureka, la col tiene gran cantidad de esta bacteria y por eso ¡es un perfecto ingrediente para empezar una fermentación!

Ahora me toca experimentar: usar un poco del caldo del kimchi para levantar una masa de pan. Ya os contaré.

La mejor carne de Asia

Kobe meatEn Asia es la carne de ternera más consumida es la australiana. Australia ha sabido vender muy bien su producto, a pesar de la enorme distancia (desde Seúl, Alemania está tan lejos como Australia). Sin embargo, hay dos carnes locales que merece destacar, una de Japón y otra de Corea.

En Japón, hablar de carne es hablar de Kobe. En Marzo tuve la suerte de ir de viaje a Japón junto a Miguel, y fue una de las ciudades que visitamos. En esta pequeña ciudad costera, a la vaca se le da un trato exquisito, consiguiendo que en su carne las vetas de grasa se distribuyan uniformemente. Esto da una textura única, de hecho, destacaría más su textura que su sabor.

Kobe meat La ternera suele tener una carne más dura, pero la de Kobe casi se deshacía en la boca. El sabor, como una buena ternera gallega. La que probamos fue cocinada en una plancha, donde primero se calentó mantequilla con láminas de ajo fritos. Sobre esa grasa se coció la carne rápidamente, en pequeños trozos. Así que parte de la mantequilla y el sabor del ajo se transmite a la carne, lo cual puede tener pros y contras.

En Corea hay muy pocas vacas, ya que es un país muy montañoso y no hay espacio para ganadería. Sin embargo, es famosa la carne llamada “Han-u (한우, 韓牛)” de la provincia de Gangwondo, al este de Seúl. Son vacas criadas en libertad, que producen una carne exquisita.

Let's eat!Hace unas semanas nos acercamos al mercado de carne de Majang, en Seúl, buscando han-u. Al entrar a unos de los restaurantes, se elige primero la carne y luego se pasa al comedor con fuego en cada mesa. Las opciones de carnes son extensas, así que acabamos eligiendo han-u de clase media-alta, para probarla, y luego carne de cerdo para rellenar.

La cocción de la carne se hace en la misma mesa, en un fogón de carbón con una rejilla encima. Un detalle muy interesante es que el fogón tiene a su alrededor un “canal” de agua (casi no se aprecia en la foto). Esto hace que haya un poco de vapor, que ayuda a que la carne no se seque tanto por la cocción por el aire caliente y radiación del carbón. El resultado, una carne de sabor especial, con mucha jugosidad.

¿Hay hambre?

En la tierra del tokboki

MenuLa primera vez que fui a Corea solía comer en un pequeño restaurante cercano a mi alojamiento. Sin saber casi nada de coreano, ni gastronomía, siempre solíamos pedir lamyon (la versión coreana del ramen). Pero un día, junto al compañero de piso californiano, decidimos probar cosas al azar, señalando en el menú…

Fue la primera vez que comí tokboki (떡볶이, romanizado como “tteokbokki”). Era enero, con temperaturas negativas de dos dígitos, pero de postre tomé helado. Al pagarle, el camarero me dijo “hot, hot?”. Era lo más picante que había comido nunca, pero me acabé el plato.

Años después, ya acostumbrado al picante coreano, puedo comerlo sin mayor problema. El tokboki (“tteok frito”) es la comida más habitual de los puestos callejeros en Corea, aunque también hay restaurantes especializados (más recomendables). Y este fin de semana fui al “origen”.

Sindang-dong tteokbokkiEn 1953, recien acabada la guerra de Corea, una anciana llamada Mabokrim instaló su restaurante en un solar en el barrio de Sindang-dong en Seúl. En aquellos tiempos el tokboki era salado, mezcla de freir tteok (pasta de arroz) con carne y vegetales. Una receta que venía de la dinastia Joseon. Pero a esta señora se le ocurrió añadir gochujang (salsa de chile). El resultado, tokboki picante, fue tal éxito que rápidamente se extendió por toda Corea, debido a su precio barato y buen sabor.

Sindang-dong tteokbokkiEl restaurante todavía sigue en Sindang-dong, y alrededor del mismo se ha formado una calle con restaurantes similares. Los coreanos la consideran el kilómetro cero del tokboki. De hecho, los propios restauradores han creado la denominación “Sindang-dong tokboki”.

Probé a comer en Sindang-dong, y estaba bastante bueno, pero nada que no pudiera comer en cualquier restaurante similar en Seúl. La olla base incluía tteokk, lamyon, fideos de arroz, vegetales, empanadas fritas y chile. Paradójicamente todo el mundo comía con tenedor, ya que no habían palillos. Tras la comida, un par de imprescindibles yogures ayudaron a asentar la bomba en el estómago. Mi recomendación es ir a Sindang-dong solo si estas muy aburrido.

Soban, un restaurante coreano en Barcelona

불고기Comer en un restaurante coreano fuera de Corea es complicado. Primero porque no hay mucha oferta, especialmente en España, donde hay muy poca inmigración de coreanos (todo lo contrario a los chinos). Segundo porque si estás acostumbrado a los precios de Corea, todo te parecerá caro. Y tercero, porque se pierden los detalles auténticos, como que el ban-chan (kimchi y otros aperitivos encurtidos) aparece en la mesa gratuitamente (eso si, la etiqueta dice que no se pueden pedir).

Aprovechando mi estancia invernal en el Mediterráneo me planteé escribir un Top 5 de los restaurantes coreanos de Barcelona. Conozco media docena, pero solo he visitado 3, así que era una buena excusa para probar el resto. Sin embargo, la suerte quiso que un amigo descubriera uno nuevo, cerca de casa…

김치볶음밥El restaurante Soban (소반) abrió sus puertas hace pocas semanas, casi en la esquina de Rocafort y Roselló. Su nombre se refiere a la típica mesita plegable para comer, aunque en realidad no tienen mesas bajas. Al entrar solo vi coreanos comiendo, lo cual da muchos puntos. La jefa es una auténtica “ajumma”, en el mejor de los sentidos. Nos trae el menú en español, pero yo decido pedirle menú en coreano, hablando en coreano: su sorpresa fue tremenda. Por cierto, ambos menús tienen los mismos platos.

Pedimos bastantes platos, y la sorpresa fue también tremenda, ya que era todo barato (para Barcelona) y de gran sabor. El kimchi bindetok (6.90€) me hizo recordar el mercado de Kwangjang. La sopa de mandu (4€) era sencilla pero efectiva. El kimchi bokeumbab (6.90€), un plato que he ignorado en Corea, estaba suave y jugoso. El bulgogi (11€), más normal pero apetecible. Por destacar también un punto negativo, el chapche (8€) estaba demasiado seco.

반찬Todos los ingredientes eran auténticamente coreanos. Y la mayor sorpresa fue que tras servir un par de platos, la jefa nos trajo 7 (¡siete!) platillos de ban-chan, para cuatro personas. Gratis. No sé si porque le caímos bien, porque acababan de abrir y aun no tiene el “chip” de Barcelona, o porque quieren ser realmente auténticos. Nuestros corazones se llenaron de felicidad. Comer hasta reventar, ¡como en Corea! Descontando alcohol, por 15 euros puedes reventar, aunque por 10 puedes comer (hay menú de mediodía) o cenar muy bien.

También quiero visitar el restaurante Hanna y el Seúl, pues me han hablado muy bien. Pero teniendo el Soban cerca de casa, perdonadme si no completo la comparativa antes de volver a Corea.

44 comidas de Corea

Un día echando un vistazo en la tienda Daiso (que ofrece todo tipo de artículos a precios baratos) vi de casualidad un juego sobre comida, por 2€. A pesar que no me gusta acumular cosas, parecía suficientemente interesante, así que no dudé en comprarlo.

Por cierto, es curioso que en España a las tiendas de artículos baratos se les llame “chinos” (por ser regentado por chinos), mientras que en Corea estas tiendas son japonesas.

comidas de CoreaEl juego se llama “식객”, traducido (via hanja) por “viajero de comida”. La verdad es que ni me he leído las reglas, aunque viene un mapa de Corea con puntos en muchas ciudades y 44 cartas, cada una con una comida típica, como se ve en la foto.

Cada carta representa un plato típico coreano, con su lugar de origen y además una descripción detallada. Por ejemplo, del tteokbokki de Sindang-dong dice que “en 1953 una anciana llamada Mabokrim abrió una tienda de tteokbokki en un solar junto a un arroyo en Sindang-dong, el único de la zona, y creo el tteokbokki con gochujang (pasta picante), tambien llamado tteokbokki de Sindang-dong”.

En definitiva, una guía perfecta para degustar los platos de la cocina coreana, por solo 2€ (3000원). Creo que ahora tengo una motivación extra para ir probando todas estas comidas. ¿Jugamos?

La sopa más vieja de Corea

Hace unos días caía en mis manos la lista de los 100 restaurantes más antiguos de Corea. Concretamente esta lista (click para ampliar):
top 100Parecía un buen punto de partida, así que decidí ir al primer restaurante de la lista, 里門설농탕, “seolnongtang, la puerta de la aldea”. Lleva desde 1904 sirviendo Seollongtang, una sopa que se extrae tras hervir durante horas hueso de buey, y que se acompaña con cebolleta y sal. En un país como Corea, donde se derriba y construye de nuevo, donde se renueva constantemente, donde solo la novedad atrae, tiene mérito llevar más de 100 años sirviendo un plato sencillo.

Por cierto, el Seollongtang es el plato típico de la ciudad de Seúl, y no contiene picante. Un buen ejemplo de la comida no-picante coreana, y casi obligado de probar a visitantes.

seollongtangLa situación del restaurante es muy céntrica, en el barrio de Insadong, así que animé a Felipe y a Javi a probar a cenar allí. El lugar queda justo tras un gran edificio de McDonalds, toda una metáfora. Cruzamos el callejón y nos encontramos con un restaurante diferente a la foto que había visto en internet. Luego verificamos que era ese, y parece que lo habían reformado. Quizás en los 80.

La sopa estaba bien calentita, ideal para un día de invierno. Los acompañamientos sencillos pero también muy buenos: kimchi y nabo macerado muy buenos. Aparte, cebollino, sal y pimienta para añadir a la sopa según tu gusto. El precio, 7000 won (~4.80€). Sencillo pero perfecto.

Al estar tan cerca de Insadong, será un lugar a visitar, especialmente cuando tenga visitas. La dirección es Jongno-gu Gyeonji-dong 88.

El restaurante número 2 de la lista está en Naju, al suroeste de Corea, difícilmente accesible. Pero el número 3 es un restaurante de naeng-myung en Busan… ¿cuándo vamos?

10 cosas que no me gustan de Corea

Esta semana parece que toca quejarse. Así que ahí van mis 10 de cosas odiosas de Corea, sin orden específico.

1. La jerarquía de la sociedad
Los coreanos son gente muy amable y abierta, pero la sociedad está anclada en el pasado. Realmente sorprende aquí, en la tierra de los smart-phones. Hay que aparentar, evitar el “que dirán”, hacer lo que se espera de uno. Respetar hasta la estupidez al padre, al jefe, aunque uno sepa más. Si no te gusta el alcohol, pero tu jefe te lo sirve, nunca puedes decir que no.

En mi caso, en alguna ocasión he acabado cenando con un grupo de coreanos y el “jefe”, el de más estatus social, me “obligaba” a seguirle el juego: cosas como reírle las gracias sin sentido y no poder ir a casa hasta que él se levantara de la mesa, aun habiéndole indicado que era tarde y yo tenía mucho trabajo al día siguiente.

2. Los horarios de trabajo/ocio
Por esa jerarquía absurda hay que estar en la oficina hasta que el jefe se vaya. Y no es raro que el jefe se quede hasta tarde, para evitar ver a la mujer con la que se casó por prisas antes de los 30. Y si eres un empleado nuevo, hay quedarse en la oficina aun sin jefe, aunque sea no haciendo nada, hasta la medianoche. Toca aparentar. Igual sucede en las universidades, con alumnos pernoctando en las bibliotecas.

Si uno sale de noche de la oficina, los horarios de ocio se desplazan a la madrugada. En España la gente va a dormir a medianoche. En Corea, es normal que la gente esté despierta hasta altas horas de la madrugada, viendo shows en TV, cuyos presentadores tienen que hacer mucho ruido para que los espectadores no se duerman.

Ruido3. Ruidos
Hay 25 millones de habitantes en el área metropolitana de Seúl, viendo la TV de madrugada o bebiendo alcohol en el bar. Es imposible encontrar un lugar silencioso, pues incluso los parques públicos tienen hilo musical (esto realmente lo detesto).

Además, siempre hay obras. Mires donde mires los coreanos construyen infraestructuras y viviendas. Y pican el suelo, por supuesto sin ninguna protección (ni casco ni insonorizadores), para pasar más y más cables.

Building matrix4. Colmenas
¿Y donde metemos a 25 millones? En lo que llamaríamos colmenas. Arquitectura sin ninguna creatividad. Casas sin ventilación. Los coreanos tienen un gusto nulo en la construcción de edificios. Ni la URSS construía edificios tan feos.

También son un desastre remodelando. Por ejemplo, el caso de la puerta de Namdaemun tras un incendio, tesoro nacional número 1: no importó añadir detalles de decoración nuevos. O si vas las aldeas tradicionales de Bukchon o Jeonju, te encuentras casas construidas hace 2 años (eso si, muchas de ellas con aspecto de casa tradicional). Incluso se plantean remodelar Insadong, el barrio turístico por excelencia.

5. Relaciones chico-chica
La mezcla de poco tiempo libre y sociedad retrógrada repercute en las relaciones chico-chica. Una chica no puede dejar de vivir de la casa familiar hasta que se casa y debería casarse antes de los 30 (casi “con quien pueda”). Así que a la menor posibilidad de contacto, tantean el territorio.

En mi caso, hubo un tiempo que hacía intercambio de idiomas, coreano por español. Curiosamente el 90% de los estudiantes de español son chicas. Así que quedé con varias chicas: ir a una cafetería y practicar idiomas. Pero notaba que no habían venido “solo” a practicar español, sino también a “evaluarme” como posible marido. Parecían dar por sentado que habría una relación amorosa. ¡Nada más lejos de la realidad!

6. Mi ex-novia
Es broma.

Hot bulgogi7. Comida ardiendo y con prisas
En Corea me quemo la lengua una vez al mes. La regla en los restaurantes es que el plato debe salir borboteando a la mesa. Si no, el coreano podría quejarse. Esto tiene su sentido durante el durísimo invierno coreano, pero en las otras 3 estaciones no es necesario.

Además, es normal cocinar muchos platos en la misma mesa, con un fuego de gas o de carbón. En el caso del gas, tengo la costumbre de bajar la llama; hasta que segundos después la camarera vuelve a subirla. Porque en Corea hay que comer rápido y dejar la mesa para los siguientes comensales. Igualmente, no tardes más de 30 segundos en decidir un plato del menú, o te mirarán mal.

8. Motos por aceras
Uno de los efectos del querer la comida ardiendo es que las motos de reparto deben ir casi volando para entregar la comida bien caliente. Los motoristas toman la excusa y conducen por todos lados. La diferencia entre calzada y acera no existe. Los peatones solo son molestias que deben apartarse a su paso. Incluso el gobierno creó un ley para prohibir el uso de las motos en aceras, con nula aplicación.

9. Internet alternativo
En Corea solo se usa Internet Explorer como navegador, e Windows como sistema operativo. Es la tierra soñada de Microsoft. Esto hace que toda web coreana esté únicamente optimizada para Explorer, usando en muchos casos cosas muy específicas, como Active-X. Si no tienes esa configuración en el ordenador, ni te molestes.

Por otro lado, si no tienes número de identificación coreano (ya sea DNI o NIF o similar), tampoco te molestes. Años atrás el gobierno creó una ley que obliga a toda web coreana a mostrar el DNI de cada uno de sus usuarios. Un grave error que cerró la expansión internacional de muchos sitios web. Así que la web coreana evolucionó aparte. Cosas como que no se dice “foro”, se dice “cafe”. Cosas como bloquear el menú del botón derecho para que no copies ningún texto. Cosas como “romper” el botón de ir atrás.

Por cierto, Corea bloquea un montón de webs. Por ejemplo, las web de porno. Tampoco se pueden ver páginas relacionadas con Corea del Norte. Y, en alguna ocasión, incluso cosas inocuas como ¡webs de música!

10. Frío
En invierno hace un frío muy duro. Pero además, el invierno acaba siendo muy largo. A mitad de noviembre empiezan la temperatura baja a negativo. Y a principios de abril suele darse la última nevada. En enero y febrero hay que hacer una planificación previa antes de salir de casa. Por eso he decidido abandonar a mis amigos de Corea este invierno y volar a lugares más cálidos.


Esta entrada nace tras leer las cosas que no gustan a Felipe, Iván y Robert. Luego Arnau y yo nos apuntamos a dar nuestra opinión, y aquí queda. Por supuesto, también hay muchas cosas positivas en Corea, pero yo destacaría una: ¡la gente!

Seúl en 3 horas

Es muy habitual venir a Corea de turismo y estar más de una semana. De hecho, varios blogueros coreanos han publicado ya sus recomendaciones: Paella de Kimchi con un completo viaje de 10 días y Eurowon con un viaje de 8 días. Personalmente, esas sugerencias me parecen perfectas, y solo eliminaría el ir a Myeong-dong.

Sin embargo, a veces visitas extremadamente cortas también pueden darse. El caso: un amigo llega a Seúl, no por turismo, y solo tiene una noche y la siguiente mañana libre, antes de tomar el avión de regreso. Para colmo de apuros, su hotel estaba en el mismo aeropuerto, a una hora en tren de la ciudad. ¿Qué puede ver de Seúl?

Noche: Cena en Hongdae
Frying dakkalbiLlegar desde el aeropuerto de Incheon a Hongik University es un paseo de 45 minutos en el tren AREX. Una vez allí, nada como dar una caminata por el paseo de Hongdae, viendo la mezcla de bares, tiendas y ambiente nocturno. Para cenar, dakgalbi, un plato de pollo macerado en chile coreano. Otra opción hubiera sido el clásico samgyeopsal (panceta a la barbacoa). Todo acompañado de soju o makgeolli. Luego una cerveza en el típico bar donde te sirven platos de fruta como “anju” (aperitivos para acompañar el alcohol). Otra opción era ir a un norebang (karaoke coreano).

Mañana: paseo en Jongno (el casco antiguo de Seúl)
Yi Sun-shinSe puede comenzar visitando el palacio de Gyeong-hui-gung, que es el más pequeño de los 5 palacios de la dinastía Joseon, pero representativo. Y el que más me gusta, junto al Chang-gyeong-gung.

De ahí en 4 minutos se llega a la plaza de Gwang-hwa-mun. La estatua del almirante Lee Sunshin destaca en su centro. Un poco más atrás, la del rey Sejong el Grande, el promotor de la escritura coreana. Finalmente se puede ver la panorámica de la puerta del palacio Gyeongbokgung (que no podremos visitar), la casa de tejas azules (residencia de la presidenta de Corea) y la montaña de Bukhansan.

Luego nos acercamos al arroyo Cheong-gye-cheon, caminando por el mismo un par de calles, hasta divisar la torre Jongno. Echamos un vistazo al campanario de Bosingak. Detrás hay varias calles con restaurantes.

Jjim-dalk (찜닭)Comemos Jjim-dalk, un plato sabrosísimo y no picante, que consiste en pollo y verduras marinadas, en una especie de estofado. Otra opción hubiera sido probar Galbi-jjim. Sugiero estos platos, en lugar del habitual bibimbap o el bulgogi, porque son imposibles de encontrar fuera de Corea.

Finalmente nos acercamos a la calle principal de Insadong, donde comprar algunos regalos. De ahí una visita al cercano templo budista de Jogyesa.

El tiempo se ha acabado. Poco más de 3 horas en Seúl, a ritmo tranquilo pero sin pausas. Tomamos el metro en Jonggak Station, de ahí a Seoul Station, y tren AREX al aeropuerto. ¡Buen viaje!

Todo en polvo

Traditional medicineHace unos días estuve de nuevo en el mercado de medicina tradicional de Yangnyeongsi de Seúl (서울 약령시). No porque me duela nada, sino que iba buscando algún ingrediente raro para mis creaciones panaderas.

Si visitas Seúl, este mercado queda relativamente lejos de las principales atracciones. Solo tiene sentido echarle un vistazo si comes en el mercado de Gwangjang (광장시장) y vas paseando por el mercado de ropa de Dongdaemun (동대문시장), luego el mercadillo tradicional de Sinseol-dong (풍물시장), hasta llegar a la parada Jegi-dong (línea 1), donde está este mercado. La otra opción es si quieres pasear/correr por arroyos: empiezas en Jegi-dong, y bajas por el riachuelo que hay (dirección sur, unos 700m) hasta tropezarte con el arroyo Cheonggyecheon, que puedes remontar hasta su origen (unos 5Km).

Este mercado de medicina tradicional tiene una calle principal y unas 3 secundarias. Básicamente hay mucho producto vegetal (hojas, corteza, raices) y curiosidades procedentes de animales (como cuernos de ciervo). Te lo venden en formato “original”, en pastillas (muy usadas en medicina oriental) y en polvo.

Powders at a traditional marketLa primera vez que fui compré té. El té que venden en casi todas las tiendas es un té verde bastante insípido. Pero en una tienda vendían chakseolcha, un té auténticamente coreano con unas características muy particulares. Y a precio de risa.

Sin embargo, esta vez fui a por “algo” en polvo. Algún extra para añadir a los panes que horneo últimamente. En una esquina de la calle principal hay una tienda muy especial con montones de cilindros llenos de polvos (como se ve en la foto). Polvos de, por ejemplo: aloe, azafrán, bellota, canela, extracto de ginkgo, cactus de 100 años, hojas de flor de loto, semillas de flor de loto, raíz de arrurruz, árbol de pasas, angélica, aguaturma…

Aloe breadAl final fui un “clásico” y simplemente compré aloe en polvo. Una buena bolsa por 3 euros. Días después usé el polvo para hacer el pan que se muestra en la foto. Simplemente cambiando en la receta 1/4 del contenido de la harina por el polvo verde. El resultado, un pan que debería saber a aloe, pero que sabía a pan normal… ¿pero, a qué sabe el aloe? Pues no lo sé, a pesar que en Corea venden bebidas reconstituyentes de aloe.

Llevé este pan a una de mis cafeterías favoritas y lo di a probar a la gente. Todos muy sorprendidos por el buen sabor, hasta que dije “es un experimento, añadiendo aloe en polvo”. ¡No debí haber usado la palabra “experimento”!

Mitos en la comida coreana

Recuerdo que en mi niñez mi madre me insistía con “tómate rápido el zumo de naranja, que se van las vitaminas”. Uno de tantos mitos sobre comida de la España de los 80.

Cutting the meatAhora, viviendo en Corea, me encuentro con mitos coreanos sobre comida, que te defienden como verdades sagradas.

El más habitual que se oye es cuando comes samgyeopsal (삼겹살, panceta) a la barbacoa y se tuesta la carne. “No te comas lo quemado, que da cáncer“, dicen. El problema es que a los coreanos les gusta la carne poco hecha, y a mí muy hecha, por lo que me gusta cocerla más. Eso si, de oír tanto este comentario quizás acabe con cáncer en el oído. En algunos restaurantes, el camarero se encarga de cocinar la carne y no es raro ver como corta y tira los trozos más oscuros. Y similar pasa en los puestos de la calle de dakkochi (닭꼬치, pinchos de pollo).

SamgyetangComer carne de perro refresca“. La tradición coreana (la “vieja”) dice que era bueno comer sopa de carne de perro, para recuperar energía interna, en los días de más calor. Últimamente la comida revitalizadora es el samgyetang (삼계탕, sopa de pollo con ginseng), como el de la foto. De hecho, la costumbre moderna es comer samgyetang los 3 días de calor del verano. Esos días son lo que en español antiguamente se llamaban las canículas. El gobierno coreano, debido a los juegos olímpicos del 88 y al mundial de futbol de 2002, prohibió la carne de perro (aunque esta ley no se aplica), así que sospecho que la tradición simplemente se actualizó. Eso si, esta sopa de pollo está buena, pero normalmente te la sirven hirviendo, por lo que no refresca especialmente.

Y no solo hay mitos en las comidas típicas coreanas, sino también al comer comida occidental en Corea. El clásico es que “hay que beber cerveza cuando vas a comer pollo frito“. De hecho hasta hay una palabra coreana para definir la actividad: chimek (치맥, unión de pollo y cerveza). Aun recuerdo cuando una amiga se cabreó conmigo cuando cenamos pollo frito y yo no pedí cerveza. Yo desconocía la costumbre y aparte no me gusta la cerveza.

Para combo especial en comida occidental tenemos la pizza con miel. Cuando vas a un restaurante “italiano”, lo habitual es que te sirvan la pizza con un poco de miel al lado. Si discutes, el coreano siempre te dirá “la pizza de gorgonzola siempre va con miel”, como si hubiera nacido en la Toscana. Aunque ese solo es uno de los atropellos que hacen con la cocina italiana: he visto varios tipos de pasta (macarrones y espagueti) en un mismo plato, sumergidos en un océano de salsa blanca.

Selling mackerel in the streetCorea es un país de contrastes. En algunos restaurantes la higiene es respetada estrictamente, mientras que en otros no existe. He visto de todo, desde neveras de restaurantes colocadas en la calle, a viejas vendiendo pescado y vegetales en el suelo junto a la salida del metro. Así que me sorprendió cuando al llegar al aeropuerto, desde España, me confiscaron un trozo de jamón y otro de lomo ibérico, perfectamente envasados y con los debidos sellos de calidad. “Los cerdos en Europa tienen enfermedades“, me dijeron. Claro, claro…

Ya sé, el último párrafo no viene a cuento. Pero de hecho era el leitmotif de toda esta entrada.

Me voy a comer.