Monthly Archives: November 2013

Morak morak, vapor humeante

Los coreanos usan muchísimo las onomatopeyas y las palabras miméticas en el día a día. Algo que sorprende pues, por ejemplo, en el español raramente las usamos. No decimos “una campana hacía tilín-tilín”, sino “una campana sonaba”. En coreano se convierten en adverbios.

Las onomatopeyas son representaciones de sonidos de la naturaleza. Desde los clásicos ladridos de un perro al lloro de un bebé. Además de fenómenos naturales. Por ejemplo, en coreano no es raro usar la onomatopeya de lloros, òng-òng (엉엉), en medio de una frase. O el latido del corazón, du-gun-du-gun (두근두근), usadísimo para mostrar tensión.

Hot bulgogiLo curioso es que también tienen “palabras miméticas”, algo que (creo) no existe en español. Etimológicamente (의태어) es “palabra de esbozo de actitudes”. Por ejemplo, mi favorito: el denso vapor humeante es morak-morak (모락 모락). “La comida salió morak-morak a la mesa”.

Otros ejemplos:
gobul-gobul (고불고불), en zigzag.
chal-chal (찰찰), desbordándose, derramándose.
dol-dol (돌돌), enrollando, rodando.
dòngsil-dòngsil (덩실덩실), bailando.
ònggum-ònggum (엉금엉금), arrastrándose.

No estaría mal trabajar creando palabras miméticas modernas…

La sopa más vieja de Corea

Hace unos días caía en mis manos la lista de los 100 restaurantes más antiguos de Corea. Concretamente esta lista (click para ampliar):
top 100Parecía un buen punto de partida, así que decidí ir al primer restaurante de la lista, 里門설농탕, “seolnongtang, la puerta de la aldea”. Lleva desde 1904 sirviendo Seollongtang, una sopa que se extrae tras hervir durante horas hueso de buey, y que se acompaña con cebolleta y sal. En un país como Corea, donde se derriba y construye de nuevo, donde se renueva constantemente, donde solo la novedad atrae, tiene mérito llevar más de 100 años sirviendo un plato sencillo.

Por cierto, el Seollongtang es el plato típico de la ciudad de Seúl, y no contiene picante. Un buen ejemplo de la comida no-picante coreana, y casi obligado de probar a visitantes.

seollongtangLa situación del restaurante es muy céntrica, en el barrio de Insadong, así que animé a Felipe y a Javi a probar a cenar allí. El lugar queda justo tras un gran edificio de McDonalds, toda una metáfora. Cruzamos el callejón y nos encontramos con un restaurante diferente a la foto que había visto en internet. Luego verificamos que era ese, y parece que lo habían reformado. Quizás en los 80.

La sopa estaba bien calentita, ideal para un día de invierno. Los acompañamientos sencillos pero también muy buenos: kimchi y nabo macerado muy buenos. Aparte, cebollino, sal y pimienta para añadir a la sopa según tu gusto. El precio, 7000 won (~4.80€). Sencillo pero perfecto.

Al estar tan cerca de Insadong, será un lugar a visitar, especialmente cuando tenga visitas. La dirección es Jongno-gu Gyeonji-dong 88.

El restaurante número 2 de la lista está en Naju, al suroeste de Corea, difícilmente accesible. Pero el número 3 es un restaurante de naeng-myung en Busan… ¿cuándo vamos?

El paseo del tarareo en Seúl

Humming wayMuy cerca del río Han hay otro riachuelo, el Banpo-cheon, por donde dar un paseo. Junto a este torrente de agua hay un camino habilitado llamado “Humming Way”(sic, en inglés). Concretamente empieza en la salida 1 de la parada de metro de Dongjak (línea 4) y acaba en la salida 5 de la parada Express Bus Terminal, con una longitud de poco más de 2 Km.

Este paseo tiene pavimento de goma, supongo que para incitar al deporte, además de una curiosa explicación del nombre. Según dice el letrero a su entrada, se invita a la gente a tararear, o textualmente “cantar con la nariz”. Un paseo “parecido a estar en plena naturaleza”. Si bien hay bastante vegetación, también se oye el ruido de calles cercanas, así que no es como ir por un bosque. Aun así, el paseo es bastante tranquilo, con poca gente y algunas zonas de vegetación densa.

PathwayUna sugerencia es acercarse desde allí a la calle “francesa” de Seorae, como sugería Eurowon en su blog. Yo solo lo recomendaría si vives en Seúl y tienes intención de comprar vino. Si no, es perder el tiempo, pues puedes encontrar mejor pan (por ejemplo en “Wood & Brick”) y mejores cafeterías (en Hongdae).

Otra sugerencia mejor es empezar la ruta en la salida 5 de Express Bus Terminal, recorrer el Humming Way, para desembocar en el río Han y volver hacia el este, hasta el puente Banpo. El paseo al lado del gran río coreano siempre es agradable. Además, en esa zona hay varias islas artificiales muy curiosas de ver.

Banpo bridge at nightPara rematar la tarde, vale la pena ver el espectáculo de fuentes de colores del puente Banpo, tras haber pasado por alguna tiendecita cercana a comprar algo de comida. Es decir, hacer un pícnic a la vera del río, mientras se ve un espectáculo de luces, con la vista del centro de la ciudad al otro lado del río. Suele haber espectáculo a las 8 y 9 de la tarde, aunque lo mejor es consultar la web de la oficina de turismo.

3500 metros de viaje subterráneo

Seúl es la segunda aglomeración del mundo, con 25 millones de habitantes. Así que hay que aprovechar el espacio, construyendo hacia arriba, pero también hacia abajo. Seúl tiene más de una docena de “malls” subterraneos, que acaban siendo una ciudad alternativa, especialmente cuando las gélidas temperaturas del invierno no invitan a salir a la calle.

tunelesLa zona de Jongno, el casco antiguo, es la más densa en cuanto a mundos subterráneos. Es habitual que si uno pasea entre el ayuntamiento y Myeongdong acaba viendo y bajando a alguno, que suelen estar llenísimos de tiendas y restaurantes, aprovechando cada metro disponible. En la imagen, por ejemplo, se muestran varios de la zona del ayuntamiento.

Lo difícil era localizarlos. Pero hace un tiempo descubrí que el mapa de naver (portal coreano) tiene dibujados todos los subterráneos. Echando un vistazo con más detalle, descubrí que hay conexión transitable desde la parada de metro de City Hall a la de Dondaemun de la línea 2. Cinco paradas de metro conectadas por un largo túnel.

Por tanto, puedes cruzar todo el antiguo Seúl, desde el este al oeste, bajo tierra: 3500 metros. Estoy tentado de hacer un día la caminata completa, empezando en la salida 9 de City Hall y saliendo por la 6 de Dongdaemun. De momento probé a hacer solo el primer tramo y me sorprendió ver la variedad de lugares a ver: desde una escalera-piano (que suena al pisar cada escalón) a tiendas de sets de tes antiguos. Parece un buen plan para una tarde de invierno… ¿quién se apunta?

Os dejo la ruta completa:
supertunel

10 cosas que no me gustan de Corea

Esta semana parece que toca quejarse. Así que ahí van mis 10 de cosas odiosas de Corea, sin orden específico.

1. La jerarquía de la sociedad
Los coreanos son gente muy amable y abierta, pero la sociedad está anclada en el pasado. Realmente sorprende aquí, en la tierra de los smart-phones. Hay que aparentar, evitar el “que dirán”, hacer lo que se espera de uno. Respetar hasta la estupidez al padre, al jefe, aunque uno sepa más. Si no te gusta el alcohol, pero tu jefe te lo sirve, nunca puedes decir que no.

En mi caso, en alguna ocasión he acabado cenando con un grupo de coreanos y el “jefe”, el de más estatus social, me “obligaba” a seguirle el juego: cosas como reírle las gracias sin sentido y no poder ir a casa hasta que él se levantara de la mesa, aun habiéndole indicado que era tarde y yo tenía mucho trabajo al día siguiente.

2. Los horarios de trabajo/ocio
Por esa jerarquía absurda hay que estar en la oficina hasta que el jefe se vaya. Y no es raro que el jefe se quede hasta tarde, para evitar ver a la mujer con la que se casó por prisas antes de los 30. Y si eres un empleado nuevo, hay quedarse en la oficina aun sin jefe, aunque sea no haciendo nada, hasta la medianoche. Toca aparentar. Igual sucede en las universidades, con alumnos pernoctando en las bibliotecas.

Si uno sale de noche de la oficina, los horarios de ocio se desplazan a la madrugada. En España la gente va a dormir a medianoche. En Corea, es normal que la gente esté despierta hasta altas horas de la madrugada, viendo shows en TV, cuyos presentadores tienen que hacer mucho ruido para que los espectadores no se duerman.

Ruido3. Ruidos
Hay 25 millones de habitantes en el área metropolitana de Seúl, viendo la TV de madrugada o bebiendo alcohol en el bar. Es imposible encontrar un lugar silencioso, pues incluso los parques públicos tienen hilo musical (esto realmente lo detesto).

Además, siempre hay obras. Mires donde mires los coreanos construyen infraestructuras y viviendas. Y pican el suelo, por supuesto sin ninguna protección (ni casco ni insonorizadores), para pasar más y más cables.

Building matrix4. Colmenas
¿Y donde metemos a 25 millones? En lo que llamaríamos colmenas. Arquitectura sin ninguna creatividad. Casas sin ventilación. Los coreanos tienen un gusto nulo en la construcción de edificios. Ni la URSS construía edificios tan feos.

También son un desastre remodelando. Por ejemplo, el caso de la puerta de Namdaemun tras un incendio, tesoro nacional número 1: no importó añadir detalles de decoración nuevos. O si vas las aldeas tradicionales de Bukchon o Jeonju, te encuentras casas construidas hace 2 años (eso si, muchas de ellas con aspecto de casa tradicional). Incluso se plantean remodelar Insadong, el barrio turístico por excelencia.

5. Relaciones chico-chica
La mezcla de poco tiempo libre y sociedad retrógrada repercute en las relaciones chico-chica. Una chica no puede dejar de vivir de la casa familiar hasta que se casa y debería casarse antes de los 30 (casi “con quien pueda”). Así que a la menor posibilidad de contacto, tantean el territorio.

En mi caso, hubo un tiempo que hacía intercambio de idiomas, coreano por español. Curiosamente el 90% de los estudiantes de español son chicas. Así que quedé con varias chicas: ir a una cafetería y practicar idiomas. Pero notaba que no habían venido “solo” a practicar español, sino también a “evaluarme” como posible marido. Parecían dar por sentado que habría una relación amorosa. ¡Nada más lejos de la realidad!

6. Mi ex-novia
Es broma.

Hot bulgogi7. Comida ardiendo y con prisas
En Corea me quemo la lengua una vez al mes. La regla en los restaurantes es que el plato debe salir borboteando a la mesa. Si no, el coreano podría quejarse. Esto tiene su sentido durante el durísimo invierno coreano, pero en las otras 3 estaciones no es necesario.

Además, es normal cocinar muchos platos en la misma mesa, con un fuego de gas o de carbón. En el caso del gas, tengo la costumbre de bajar la llama; hasta que segundos después la camarera vuelve a subirla. Porque en Corea hay que comer rápido y dejar la mesa para los siguientes comensales. Igualmente, no tardes más de 30 segundos en decidir un plato del menú, o te mirarán mal.

8. Motos por aceras
Uno de los efectos del querer la comida ardiendo es que las motos de reparto deben ir casi volando para entregar la comida bien caliente. Los motoristas toman la excusa y conducen por todos lados. La diferencia entre calzada y acera no existe. Los peatones solo son molestias que deben apartarse a su paso. Incluso el gobierno creó un ley para prohibir el uso de las motos en aceras, con nula aplicación.

9. Internet alternativo
En Corea solo se usa Internet Explorer como navegador, e Windows como sistema operativo. Es la tierra soñada de Microsoft. Esto hace que toda web coreana esté únicamente optimizada para Explorer, usando en muchos casos cosas muy específicas, como Active-X. Si no tienes esa configuración en el ordenador, ni te molestes.

Por otro lado, si no tienes número de identificación coreano (ya sea DNI o NIF o similar), tampoco te molestes. Años atrás el gobierno creó una ley que obliga a toda web coreana a mostrar el DNI de cada uno de sus usuarios. Un grave error que cerró la expansión internacional de muchos sitios web. Así que la web coreana evolucionó aparte. Cosas como que no se dice “foro”, se dice “cafe”. Cosas como bloquear el menú del botón derecho para que no copies ningún texto. Cosas como “romper” el botón de ir atrás.

Por cierto, Corea bloquea un montón de webs. Por ejemplo, las web de porno. Tampoco se pueden ver páginas relacionadas con Corea del Norte. Y, en alguna ocasión, incluso cosas inocuas como ¡webs de música!

10. Frío
En invierno hace un frío muy duro. Pero además, el invierno acaba siendo muy largo. A mitad de noviembre empiezan la temperatura baja a negativo. Y a principios de abril suele darse la última nevada. En enero y febrero hay que hacer una planificación previa antes de salir de casa. Por eso he decidido abandonar a mis amigos de Corea este invierno y volar a lugares más cálidos.


Esta entrada nace tras leer las cosas que no gustan a Felipe, Iván y Robert. Luego Arnau y yo nos apuntamos a dar nuestra opinión, y aquí queda. Por supuesto, también hay muchas cosas positivas en Corea, pero yo destacaría una: ¡la gente!