Ultimamente me planteo tu utilidad. Esto de escribir aquí no sé exactamente si me gusta, si me vale la pena. Mucha gente te ha criticado como impersonal, como si mis textos fueran vacíos al carecer de destinatario claro. Alguien me dijo que me escribiera a mi mismo, como si yo mismo fuera el receptor. Otra opción es personificarte, y escribirte a ti (como ahora estoy haciendo). Pero la verdad, querido blog, es que tampoco le encuentro un sentido claro a esta tecnología. Hay que ser un poco excibicionista para escribir asíduamente: de hecho, muchos blogs que perduran son de gente que le encanta contar lo super-super-guay que se lo han pasado en la última fiesta (incluyendo las fotos viradas a azul). También los hay que simplemente reseñan novedades tecnológicas, y finalmente están los blogs técnicos (quizás los únicos realmente útiles) que recogen apuntes sobre diseño, programación, etc. Tú no encajas en ninguno de estos, lo cual no es malo de por sí, pero aun así, sigo pensando… ¿qué hacemos contigo?
Testeando la seguridad en los aeropuertos
Supongo que debo tener las características de un terrorista, porque en las 3 últimas veces que he estado en un aeropuerto me han parado a inspeccionarme. ¿Joven portando sustancias extrañas?
1 · Aeropuerto de Düsseldorf: Llevaba en mi equipaje una “melodica“, una especie de flauta con teclado de piano. Visto a través de rayos-x se veían unas piezas metálicas repetitivas, así que el policía me preguntó que llevaba, y no se tranquilizó hasta que lo vio.
2 · Aeropuerto de Barcelona: Esta vez iba con una tarjeta de sonido en la mochila. Un guardia me cogió la mochila, me apartó a un lado y me cacheó, indicando que era algo rutinario. Sin embargo, no abrió la mochila, probablemente porque había demasiada gente en la cola, y no tenía tiempo.
3 · Aeropuerto de Alicante: La tercera va la vencida. Obviamente me iban a parar, aunque no quisiera. Llevaba, nada más y nada menos, que una olla a presión, cedida por mi madre, que contenía diversos tarros con una sustancia roja (conserva de tomate). El guardia civil me hizo abrir la olla para inspeccionar su interior, mientras me preguntaba si estaba nervioso (supongo que es la pregunta estandar para inducirte a ponerte nervioso). Le dije que no, que más bien me resultaba curioso, porque me parecía un tópico parar a alguien con una olla o con circuitería electrónica. El tío vio el interior, me dijo que a pesar de ser tópico, es normal que paren a gente así, y me dejó pasar.
El Nocturno de Go
Este verano organicé una fiesta-torneo en la terraza de mi casa de Barcelona. ¡Todo un éxito!
Y tras una ansiosa espera, el bueno de Jordi ha publicado en su web las fotos que hizo del evento. Yo estuve demasiado ocupado jugando y llevando bebida y aperitivos como para hacer fotos, así que se agradecen unas fotos que captan el feeling de la noche.
La música de la Voyager 1
Al mismo tiempo que yo nacía, la sonda Vogayer 1 partía hacia el espacio con sus 815 kilos. Esto ya lo sabía hace tiempo. Lo que no sabía (y he descubierto gracias a la Wikipedia) era que portaba un disco de oro conteniendo imágenes y sonidos de la tierra, mensajes e información sobre los humanos (como la placa de las sondas Pioneer 10 y 11). El disco se llamó “Voyager Golden Record“.
Lo curioso es que en la página de la Wikipedia referencia la selección de músicas de La Tierra que iban grabadas en el disco. Sería interesante recopilarlas (vía Emule o similar), para oir los 90 minutos que viajan por el espacio.
Vuelta de vacaciones
Después de unas vacaciones en Novelda (con fiestas de Elche y fiestas de barrio), en Barcelona (fiestas de Gràcia y World Youth Go Championships), y luego en Alemania (Aachen, Dusseldorf, Maastrich…), lo único que puedo decir es: ¿se vale repetir?
En Alemania 2…
Pues sólo nos hizo frío el primer día. El resto está haciéndonos un sol y luz estupendo!
En Alemania…
En Alemania hace frío, más que en Barcelona por la noche… pero la casa en la que estoy es acogedora!
MAPA & Catastro Maps
Si Google Maps no os basta, también hay otras webs “aspañolas” que recogen en cartografía tu casa con todo lujo de detalles:
· El MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación), con las mismas fotos de satélite de google, un entorno más cutre, pero te indica los cultivos que hay en cada lugar. [vía mi prima]
· El Catastro, con mapas de las parcelas inmobiliarias, con indicaciones de las alturas de los edificios (número en romano), los patios, etc. [vía mi padre]
El cielo redondo
Cuando miras a la noche estrellada, imaginas una bóveda gigantesca, con aquellos puntitos centelleantes pintados en su pared. Aunque sabes que no existe tal semiesfera, y que cada estrella está a una distancia diferente. Pero por mucho que lo intentas, si miras fijamente sólo ves esa bóveda. Quizás el ojo humano no está hecho para ver tan lejos. Ni siquiera puedes ver el cielo como una pared plana. Miras hacia arriba, y sólo puedes ver algo curvo. ¿Por qué nuestro cerebro concluye que lo que vemos es una semiesfera?
Anoche salí a mirar las estrellas. Hacía siglos que no me tumbaba a verlas. Tiempo atrás, tal día como hoy era el punto de inflexión del verano: la lluvia de Perséidas. Quedábamos los amigos y subíamos a alguna montaña, buscando la oscuridad, alejados de las úrbes, para poder ver aquellas estrellas fugaces. Otros tiempos, de los que ya nada queda. ¿Se habrán acabado los deseos que pedir? ¿O los deseos actuales no se pueden pedir?
Publicidad en la Playa
Hace unos días pude ver el último macabro invento de los publicistas:
la máquina de limpiar arena de playa que además deja publicidad. La idea es bien sencilla. Una especie de rodillo hace un bajorelieve sobre la arena. El patrón se va repitiendo, y deja toda la playa hecha un asco.
Afortunadamente la web que vende esta abobinación ha caído (www.beachnbillboard.com), pero aun se pueden ver imágenes “cacheadas” en Google.
No imagino la cara que pondría al llegar un día a la playa y encontrarme esta locura. Aunque quizás hace 20 años alguien pensó lo mismo al llegar a la playa y ver como le tabapa el horizonte un cartel gigante arrastrado por una avioneta; algo que hoy en día es muy normal, y nadie se molesta. ¿A dónde vamos a parar con tanta publicidad?
Tanta publicidad hay, que nuestro cerebro ya ha aprendido a evitarla. Leí no hace mucho un estudio sobre “banners” en internet que recomendaba NO utilizar movimientos rápidos o intermitentes o similares. Cuando el internauta habitual abre una web, sus ojos no se fijan en luces parpadeantes, puesto que ya da por sentado que es publicidad. ¡Sin comentarios!