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Deberías cultivar vegetales

Growing tomatoesDesde hace al menos 8 años cada año he cultivado vegetales en casa. Incluso en mis 3 años en Corea, siempre encontré una manera de tener unas macetas con tomates y pimientos. Y os aseguro que si yo pude, viviendo en los zulos que he vivido (5m², una sola ventana), vosotros también podéis. No hay excusa posible.

Es una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Primero porque te das cuenta del proceso de creación de, p.ej. un tomate. De lo lento y difícil que es conseguir un tomate como el que compraste en el mercado. Acabas valorando más lo que comes. Y a la vez, cuando cultivas, acabas regalando más. A pesar del tiempo empleado, hay una necesidad de compartir los frutos. Algo que quizás llevamos en los genes desde la prehistoria y que nos ayudó a evolucionar.

Big corn saladLo que he visto tras vivir en Barcelona, Seúl y México DF es una total desconexión de los ciclos naturales y la gente. Preguntas a alguien de la calle cuando es la temporada de tomates y te dirá “todo el año”. ¿No es triste?

Es cierto que aun hay ecos del pasado rural en las ciudades. En Barcelona, hay tradiciones que hacen que, por ejemplo, se tomen castañas a final de octubre. O en Corea, debido a las marcadas 4 estaciones, se esperan boniatos en otoño y no en otras estaciones.

A veces imagino un futuro donde la gente en las ciudades esté obligada bajo multa a tener plantas en sus balcones, plantas comestibles. Al menos las ciudades serían más coloridas y sostenibles. Es cierto que arreglar el mundo a base de multas o reglas no es una solución, sino que la propia gente supiera de manera natural lo que deberían hacer. Hace falta más educación. O al menos más curiosidad.

Abueletes coreanos en Barcelona

abuelos en BarcelonaEsta semana empezaron a emitir “abuelos mejor que flores (꽃보다 할배)(*), un programa del canal TnV tvN coreano que narra las vivencias de varios ancianos famosos coreanos de viaje por España. De momento han hecho el capítulo 1, la preparación del viaje y la llegada a Barcelona.

Aparte del típico estilo de reality show con textos sobreimpresos continuamente, es curioso ver Barcelona desde otros ojos. Especialmente desde ojos de viejos coreanos. El más viejo del grupo es el jefe (pura sociedad coreana), que se estudia mapas y pregunta siempre por direcciones: es el único que habla inglés, para colmo.

abuelo viejoLas sorpresas son continuas. Uno de ellos carga con varias botellas de soju (alcohol coreano) pero sorprendentemente le dejan pasar en la conexión en el aeropuerto de París. Llegan por la noche al Prat, y en lugar de tomar un taxi hasta el hostal, deciden ir en Aerobus hasta Plaça Catalunya. Medio perdidos aprovechan para cenar tapas en Passeig de Gracia (por un riñón, imagino). El jefe se para a preguntar por la calle Consell de Cent, y olvida su maleta, que milagrosamente no se la roban. Vuelve a preguntar a unas chicas en la calle, y como un viejo verde continua una conversación vacía. Y caminando a media noche hasta el hostal.

abuelos en can BarçaEn Corea descubrí la gran pasión que tienen los coreanos por Barcelona, a pesar de no haber vuelo directo. “La ciudad de Gaudí” es casi tan onírica como “el romanticismo de París”. La ven como la ciudad perfecta “española”, a pesar que muchos conocen detalles sobre el hecho catalán.

Curiosamente, los coreanos no suelen ir de hotel, sino que se alojan en hostales coreanos, casas particulares de coreanos que habilitan habitaciones para alquiler. Es un estilo de hospedaje que en Corea se ha mantenido con el paso del tiempo (de hecho el coreano tiene una palabra específica, 민박). Los precios en Barcelona son equivalentes a hoteles, pero ofrecen desayuno coreano (arroz y encurtidos varios) y guía en coreano.

¡Espero con ganas el siguiente capítulo del programa! Es emocionante ver Barcelona así.

(*) La expresión del coreano “mejor que flores” es una manera de ensalzar personas, una forma de hablar de difícil traducción al español.

10 cosas que no me gustan de Corea

Esta semana parece que toca quejarse. Así que ahí van mis 10 de cosas odiosas de Corea, sin orden específico.

1. La jerarquía de la sociedad
Los coreanos son gente muy amable y abierta, pero la sociedad está anclada en el pasado. Realmente sorprende aquí, en la tierra de los smart-phones. Hay que aparentar, evitar el “que dirán”, hacer lo que se espera de uno. Respetar hasta la estupidez al padre, al jefe, aunque uno sepa más. Si no te gusta el alcohol, pero tu jefe te lo sirve, nunca puedes decir que no.

En mi caso, en alguna ocasión he acabado cenando con un grupo de coreanos y el “jefe”, el de más estatus social, me “obligaba” a seguirle el juego: cosas como reírle las gracias sin sentido y no poder ir a casa hasta que él se levantara de la mesa, aun habiéndole indicado que era tarde y yo tenía mucho trabajo al día siguiente.

2. Los horarios de trabajo/ocio
Por esa jerarquía absurda hay que estar en la oficina hasta que el jefe se vaya. Y no es raro que el jefe se quede hasta tarde, para evitar ver a la mujer con la que se casó por prisas antes de los 30. Y si eres un empleado nuevo, hay quedarse en la oficina aun sin jefe, aunque sea no haciendo nada, hasta la medianoche. Toca aparentar. Igual sucede en las universidades, con alumnos pernoctando en las bibliotecas.

Si uno sale de noche de la oficina, los horarios de ocio se desplazan a la madrugada. En España la gente va a dormir a medianoche. En Corea, es normal que la gente esté despierta hasta altas horas de la madrugada, viendo shows en TV, cuyos presentadores tienen que hacer mucho ruido para que los espectadores no se duerman.

Ruido3. Ruidos
Hay 25 millones de habitantes en el área metropolitana de Seúl, viendo la TV de madrugada o bebiendo alcohol en el bar. Es imposible encontrar un lugar silencioso, pues incluso los parques públicos tienen hilo musical (esto realmente lo detesto).

Además, siempre hay obras. Mires donde mires los coreanos construyen infraestructuras y viviendas. Y pican el suelo, por supuesto sin ninguna protección (ni casco ni insonorizadores), para pasar más y más cables.

Building matrix4. Colmenas
¿Y donde metemos a 25 millones? En lo que llamaríamos colmenas. Arquitectura sin ninguna creatividad. Casas sin ventilación. Los coreanos tienen un gusto nulo en la construcción de edificios. Ni la URSS construía edificios tan feos.

También son un desastre remodelando. Por ejemplo, el caso de la puerta de Namdaemun tras un incendio, tesoro nacional número 1: no importó añadir detalles de decoración nuevos. O si vas las aldeas tradicionales de Bukchon o Jeonju, te encuentras casas construidas hace 2 años (eso si, muchas de ellas con aspecto de casa tradicional). Incluso se plantean remodelar Insadong, el barrio turístico por excelencia.

5. Relaciones chico-chica
La mezcla de poco tiempo libre y sociedad retrógrada repercute en las relaciones chico-chica. Una chica no puede dejar de vivir de la casa familiar hasta que se casa y debería casarse antes de los 30 (casi “con quien pueda”). Así que a la menor posibilidad de contacto, tantean el territorio.

En mi caso, hubo un tiempo que hacía intercambio de idiomas, coreano por español. Curiosamente el 90% de los estudiantes de español son chicas. Así que quedé con varias chicas: ir a una cafetería y practicar idiomas. Pero notaba que no habían venido “solo” a practicar español, sino también a “evaluarme” como posible marido. Parecían dar por sentado que habría una relación amorosa. ¡Nada más lejos de la realidad!

6. Mi ex-novia
Es broma.

Hot bulgogi7. Comida ardiendo y con prisas
En Corea me quemo la lengua una vez al mes. La regla en los restaurantes es que el plato debe salir borboteando a la mesa. Si no, el coreano podría quejarse. Esto tiene su sentido durante el durísimo invierno coreano, pero en las otras 3 estaciones no es necesario.

Además, es normal cocinar muchos platos en la misma mesa, con un fuego de gas o de carbón. En el caso del gas, tengo la costumbre de bajar la llama; hasta que segundos después la camarera vuelve a subirla. Porque en Corea hay que comer rápido y dejar la mesa para los siguientes comensales. Igualmente, no tardes más de 30 segundos en decidir un plato del menú, o te mirarán mal.

8. Motos por aceras
Uno de los efectos del querer la comida ardiendo es que las motos de reparto deben ir casi volando para entregar la comida bien caliente. Los motoristas toman la excusa y conducen por todos lados. La diferencia entre calzada y acera no existe. Los peatones solo son molestias que deben apartarse a su paso. Incluso el gobierno creó un ley para prohibir el uso de las motos en aceras, con nula aplicación.

9. Internet alternativo
En Corea solo se usa Internet Explorer como navegador, e Windows como sistema operativo. Es la tierra soñada de Microsoft. Esto hace que toda web coreana esté únicamente optimizada para Explorer, usando en muchos casos cosas muy específicas, como Active-X. Si no tienes esa configuración en el ordenador, ni te molestes.

Por otro lado, si no tienes número de identificación coreano (ya sea DNI o NIF o similar), tampoco te molestes. Años atrás el gobierno creó una ley que obliga a toda web coreana a mostrar el DNI de cada uno de sus usuarios. Un grave error que cerró la expansión internacional de muchos sitios web. Así que la web coreana evolucionó aparte. Cosas como que no se dice “foro”, se dice “cafe”. Cosas como bloquear el menú del botón derecho para que no copies ningún texto. Cosas como “romper” el botón de ir atrás.

Por cierto, Corea bloquea un montón de webs. Por ejemplo, las web de porno. Tampoco se pueden ver páginas relacionadas con Corea del Norte. Y, en alguna ocasión, incluso cosas inocuas como ¡webs de música!

10. Frío
En invierno hace un frío muy duro. Pero además, el invierno acaba siendo muy largo. A mitad de noviembre empiezan la temperatura baja a negativo. Y a principios de abril suele darse la última nevada. En enero y febrero hay que hacer una planificación previa antes de salir de casa. Por eso he decidido abandonar a mis amigos de Corea este invierno y volar a lugares más cálidos.


Esta entrada nace tras leer las cosas que no gustan a Felipe, Iván y Robert. Luego Arnau y yo nos apuntamos a dar nuestra opinión, y aquí queda. Por supuesto, también hay muchas cosas positivas en Corea, pero yo destacaría una: ¡la gente!

Las 3 cosas más sorprendentes en Corea

La puertecita del metro
puertecitaLos tornos de acceso al metro de Seúl se bloquean si intentas entrar sin pagar. Algo normal en cualquier suburbano del mundo. Sin embargo, a un lado tienes una pequeña puerta, tocas el botón, suena una música y se abre. Sin pagar. Se supone que está pensada por si tienes algún problema, para poder entrar y salir libremente. Cosas como perder la cartera, tener una tarjeta de transporte defectuosa o ir con una prisa extrema (como podría deducirse de la imagen). La música está para alertar al resto de usuarios que está entrando alguien, pero es tan habitual que la ignoran. Algo así en España significaría una cola enorme para entrar sin pagar. Pero aquí, como el metro realmente es un servicio público, y los coreanos tienen un sentido colectivo desarrollado, la puertecita funciona.

Los recicladores responsables
El reciclaje en Seúl es muy variado: básicamente porque cada distrito tiene sus propias reglas. Algunos obligan a separar hasta 4 distintos tipos de plásticos, mientras otros con separar el plástico del orgánico ya están satisfechos. Eso queda en contraposición a que muchos coreanos acaban tirando todo a la basura genérica, a pesar de tener cubos bien diferenciados en la salida de cada edificio. Por otro lado, ancianos con poca pensión suelen dedicarse a recoger basura reciclable: cartones, latas, etc. Pasan por cada edificio, y con un cutter en la mano abren la bolsa de basura, sacan lo que encuentran de “valor” y vuelven a cerrar la bolsa, precintándola con cinta adhesiva. Lo dejan todo ordenado, así que ningún vecino se queja. La educación por encima de la subsistencia, porque no sé cuanta pérdida será el gasto de cinta adhesiva.

El portátil seguro en cafeterías
portatil en cafeteríaLas cafeterías en Corea son caras (entre 2€ y 5€ la taza). Pero porque pagas el espacio, no el café. Así que puedes estar toda la tarde en una cafetería sin necesidad de pedir una segunda taza. Esto las convierte en el lugar de estudio favorito de muchos universitarios. Con WiFi siempre gratis, también incluida en el precio de la taza, despliegas en la mesa portátil y teléfono. ¿Hay que ir al baño, o a la calle a hacer una llamada? No es problema, dejas tu electrónica en la mesa y te vas. Nadie te va a robar. Hay casos extremos, de gente que desaparece hasta 1 hora, dejando de todo en la mesa. Confía en que el resto de la gente hará de vigilantes, al estar en una sociedad colectivista.

De estas 3 cosas sorprendentes, la que más habitúo es la tercera. Aunque no soy tan atrevido (o ingenuo) como algunos coreanos, y si estoy solo y no estoy en una cafetería de dueños conocidos, prefiero esperar y pasar por el baño justo antes de salir. ¡Costumbres de occidente!

El asalto en el parque coreano

Another day is goneMe gusta pasear por la noche por el barrio. Seúl es una ciudad muy segura, por lo que es un placer tomar la calle tras el ocaso. Mi barrio es en realidad una colina, como muchos otros barrios de Seúl, y arriba tiene un pequeño parque.

En todos los parques de Corea hay aparatos de hacer gimnasia, básicamente porque en Corea no hay vandalismo, pero si una gran afición por la gimnasia. Especialmente hordas de ajjeossis (아저씨, abuelos coreanos) y ajummas (아줌마, marujas coreanas) que aprovechan estos aparatos. Eso si, los que menos energía necesitan para ser usados. Yo, a veces, también me apunto al vértigo de usarlos; especialmente a uno que no requiere energía ninguna, pues simplemente sirve para estirarte boca abajo… concretamente el de la foto.

Stretching machineUn día una abuela coreana se acercó a hablar conmigo. Si un coreano te habla espontáneamente es básicamente para intentar practicar inglés contigo, pues creen que todos los extranjeros somos de Estados Unidos y/o nuestro inglés es nativo. La mejor forma de evitarlos es contestar en coreano repetidamente… excepto si son del “segundo tipo“. Esta mujer lo era.

Me hizo el interrogatorio estándar de edad, estado civil, trabajo o estudio, y país de origen. Nada nuevo. Los coreanos preguntan muchos detalles de tu vida, al momento de conocerte, porque en coreano es necesario saberlo para hablarte con formas de más o menos respeto. Poco después me empieza a explicar su vida, sin yo haberle preguntado nada. Todo aburrido hasta que dice “y aquella es la iglesia donde doy misa los domingos“.

Alarmas sonando a todo volumen. No, no es Corea del Norte atacando. Es una religiosa tratando de arrastrarte a su religión. En Corea, el 47% no tiene religión. Aparte hay un 23% de budistas, 18% de protestantes y 11% de cristianos. Es decir, hay pocos religiosos, pero hacen muchísimo ruido, tratando de atraer a la gente sin religión a su iglesia. Acabas harto de ellos.

En resumen, si un coreano intenta hablar contigo, quiere practicar su inglés o venderte su religión. Sin más. Aunque por redondear el análisis, también habría que mencionar un tercer tipo, mucho menos habitual: en una chica joven, más bien fea pero vestida provocativamente, que habita bares y discotecas, y tiene curiosidad por los extranjeros.

El gran hermano coreano

IMG_20131001_095548La sociedad coreana es totalmente paternalista. La tradición confucionista, impregnada en la sociedad e idioma coreano, marca un respeto indiscutible a la jerarquía social. Respeta al jefe, al maestro, al padre, dando tu vida si fuera necesario. Y visto desde el otro ángulo, micro-gestiona al empleado, abruma al alumno y trata a tu hijo como un niño, aunque ya sea adulto.

Es sorprendente como Corea es una potencia mundial con un planteamiento tan retrógrado. No hay nada mejor para el avance que discutir a tu superior (razonablemente, claro). Aprenderlo todo del maestro y luego demostrarle que no todo lo que dijo era correcto, de modo que la sabiduría avanza. Convertirse realmente en un adulto.

Aviso del conserjeEl uso exagerado de cámaras de seguridad es un ejemplo de este paternalismo aplicado al día a día de Corea. Hay cámaras por todos lados, creando una falsa sensación de seguridad (para los coreanos) y una sensación de falta de intimidad (para los extranjeros). Todos los edificios nuevos tienen varias. E incluso venden falsas, para asustar a posibles infractores por pocos wones.

El pasado verano, la puerta de la calle de mi edificio tenia este papel colgando: “Hola. Soy el conserje. Últimamente parece que no hacen reciclaje de basura [al lado de la puerta principal hay 4 cubos para el reciclaje]. Tras mirar la cámara de seguridad, se ve que 3 inquilinos y varios amigos no lo están haciendo. Si se repite, se contactará directamente con esas personas (…)”. Parece un caso de escuela de primaria: no vamos a salir al patio hasta que aparezca la cartera de Juanito.

En este caso, lo normal sería simplemente hablar con las personas implicadas, ¿no? Pero aquí se da a conocer públicamente, para que todos aprendan a ser buenos. Además, dudo que realmente el conserje haya perdido el tiempo mirando las grabaciones. Más bien es: “he encontrado algo de basura mal separada… a la próxima igual miro las grabaciones”. De hecho, miedo me da un conserje, que cobra bien poco, verificando en las grabaciones como la universitaria del 4º piso metió un chico a casa, para luego extorsionarla con amenazas de decírselo a sus padres…

El gran hermano en Corea es, en realidad, un conserje aburrido.