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Thoughts

La democracia directa ¿es una opción?

Forest pathDicen que el actual modo de gobierno, la democracia representativa, es el sistema menos malo. Votas cada 4 años por unos gobernantes que se encargan de decidir por ti en la gestión del país.

Sin embargo con la tecnología actual (desde internet en si al blockchain) se podría implementar una democracia con participación directa, en alguna de sus variantes: participativa, directa, semidirecta e incluso líquida. La idea base es que cualquier ciudadano pueda opinar sobre el tema que le interese, sin esperar 4 años.

Al comentar este tema con varias personas, hemos discutido sobre varios interesantes aspectos que la idea conlleva:

· La democracia directa con tecnología se podría hackear.
Este comentario habitual tiene fácil respuesta: no es posible. De hecho, el recuento en la democracia representativa si puede ser atacado, y por eso cada partido político suele tener apoderados que reportan el conteo local, acumulándolos para tener un conteo total paralelo al conteo oficial, para verificar el resultado. Algo similar, pero con una solidez matemática, hace el sistema blockchain: el conteo está replicado y distribuido, de modo que un nodo no puede cambiar el resultado por si solo.

· También votan idiotas.
Es triste pensar que, si bien la política debería ser la confrontación de ideas, para encontrar consenso en la opción más equilibradas, la política hoy en día es confrontación de bandos. En lugar de sumar ideas, se simplifica a que aquel que no piensa lo que tú es un idiota. Es la actitud fácil, en lugar de plantearse que algunas ideas del “enemigo” pueden tener sentido, e incluso las ideas de tu bando (o las tuyas propias) pueden no ser correctas en la circunstancia actual.

Dada esta opinión de amigo-enemigo, se supondría que dar más poder de decisión a los idiotas del otro bando es malo. Sin embargo en la democracia actual es aun peor: idiotas votan a un político idiota, que puede estar 4 años tomando decisiones según un criterio personal, sin siquiera considerar a sus votantes. Por otro lado, plantearse dar menos poder de decisión a los del otro bando significaría quitarse poder propio (excepto si se quiere plantear una dictadura, claro).

· La responsabilidad de las acciones políticas.
Este punto es muy interesante: si el político decide una acción que acaba siendo un desastre, se le puede juzgar por la decisión (en teoría), pero si es el pueblo el que vota el asunto y se equivoca, ¿a quién meten en la cárcel? Se podría argumentar que es muy raro que un político acabe en prisión, y si es así suele ser por casos de corrupción. Lograr corromper a un pueblo resulta más complicado, pero no imposible: me queda como pregunta abierta.

· El peligro de votantes opinando sobre temas que no son expertos.
¿Necesitamos un gobierno tecnócrata? ¿Deberían los políticos tener una titulación académica relacionada con el área que gestionan? En la práctica no, porque tienen asesores.

En esta disyuntiva la democracia líquida nos ofrece una solución creativa. Las decisiones se organizan en temáticas, y por otro lado uno puede delegar el voto: por ejemplo, puedo decidir que en cuestiones de educación votaré yo directamente, pero que en ecología cedo mi voto a Greenpeace, y en economía a mi primo (que estudió económicas).

Una opción más sencilla es votar solo lo que a uno le interese y conozca. Para forzar esto se podría tener un sistema de créditos, estilo “este mes le quedan 2 votos posibles”. Al final la gente tendería a usar sus créditos cuando realmente le son necesarios.

· El balance entre tener políticos funcionarios, redactores de leyes o gobernantes
Si los ciudadanos podemos votar para decidir todo, ¿qué necesidad hay de tener representantes políticos? Una alternativa es que los políticos fueran solo redactores de leyes. Otra es que fueran gestores de los pequeños asuntos que no requirieran de votaciones, a la vez que fueran vigilantes de las decisiones ciudadanas.


Lo único que me queda claro son 2 puntos: hay una clara involución de libertades en España (y otros países) y la democracia directa podría ser una alternativa para recuperar esas libertades perdidas. Y lo segundo es que me gustaría leer un libro actual sobre sistemas de gobierno, ¿alguna recomendación?

La ecología de no tener hijos

El otro día, en la cocina de la oficina, una joven becaria preguntaba a sus compañeras de entre 20 y 30 años cuándo iban a tener hijos. Muchas decían que les gustaría tener, pero que era pronto. La becaria insistía en que le encantaría tener uno, la mayor alegría de su vida. Para no extinguir la conversación, pasó a preguntar a los hombres.

Llegado mi turno yo respondí: – No quiero tener hijos, porque en este planeta ya hay demasiada gente; de hecho no tener es la mejor actitud personal a nivel ecológico que puede hacer alguien (órdenes de magnitud por encima de otras acciones como no tener coche, evitar vuelos o ser vegano). Es más, si alguien quiere no tener, ¡yo le pago la operación de esterilización! – bromeé.

La chica se sorprendió e insistió en su deseo de tener hijos, ¡y que le den a la ecología!(sic) Yo maticé que no pido que nadie tenga hijos, sino que no se tome el camino que dicta la sociedad sin pararse a pensar en el futuro de la especie y los problemas globales actuales.

La conversación se volvió más interesante al presentar un dilema ético: si tienes un botón que hace desaparecer el 99% de la población mundial al instante, ¿lo pulsarías? Por otro lado, si ese botón no mata a nadie pero deja estériles al 99% de la población, ¿lo pulsarías en lugar del otro? Por supuesto que no pulsaría ninguno, pero a la sufrida Gaia le queda poco para pulsarlos, varias veces seguidas.

Cuando nací habían 4200 millones de personas en La Tierra, ahora hay 7500 millones. Cuando nació mi padre, 2500 millones, cuando nació mi abuelo, 1800 millones. Pero algo no ha cambiado: la superficie de este planeta. Ya salimos a 14.7 personas por Km², contando los océanos y las montañas.

Efectos de nuestro espacio finito vs. superpoblación: los precios de la vivienda suben porque hay más gente comprando, hay más turistas en todos lados porque hay más gente, hay más contaminación porque hay más gente generándola. Todos los problemas actuales puedes acabar asociándolos al exceso de población.

La solución alternativa si decides tener hijos es el decrecimiento. Tener menos objetos, consumir lo imprescindible, reciclar, viajar poco, y seguir las recomendación de cierta canción de Siniestro Total ;-P

La flor de tu país

Rosa de SiriaCuando mis amigos coreanos me preguntaban ¿cuál es la flor nacional de España? yo sonreía sin saber que responder. En Corea cada país tiene una flor representativa, y ellos están muy orgullosos de que la suya sea la rosa de Sharon (o rosa de Siria). El himno habla de esa flor, y de hecho incluso hay un tren que se llama así: Mugunghwa (무궁화, en coreano).

Los propios coreanos tienen asignadas flor a todos los países. La de España, el azahar; de México, la dalia; de Reino Unido, la rosa; de Estados Unidos, la flor de frambuesa; etc. Lo curioso es que si busco en internet, “la flor de España” es el clavel.

Podría sonar simplón, pero en el fondo todos tenemos topónimos relacionados con la naturaleza, e incluso hay otras asociaciones de conceptos que si que tenemos en mente. Por ejemplo, animales: España – conejo/toro/lince, Francia – gallo, Inglaterra – zorro. Lo que pasa es que no está institucionalizado como en Corea.

Además, también hay asociaciones con otros elementos naturales, como árbol o animal, y no solo de países sino también de ciudades, por ejemplo:

  • Seúl: el pájaro picapica, el árbol ginko, la flor de fortisia.
  • Busan: la gaviota, la planta de camelia, la flor de camelia.
  • Incheon: la grulla, el tulipero, la rosa.
  • Daegu: el águila, el abeto, la magnolia.

¿Sería bueno tener institucionalizado elementos naturales? Yo creo que sí, aunque al menos sirviera para cuidarlos como se merecen. La desconexión que existe entre la mayor parte de la población (urbana) actual con la naturaleza es tan extrema, que cualquier ayuda a volver a las raíces siempre será buena.

Seúl 2016

Seúl es una ciudad que cambia constantemente. Así que visitarla tras un año me permite ver esos cambios. De algunos ya he escrito en el blog, como las bicicletas públicas, o el nuevo parque-corredor verde en el área oeste.

Pero también me ha sorprendido ver nuevas zonas donde está prohibido fumar: desde 100 metros alrededor de las bocas de metro, a varios parques. Y a esta prohibición se le suma la recomendación de no usar el teléfono móvil cerca de las intersecciones, para evitar ser atropellado. Algo que, conociendo el caos de la ciudad, es fácil de imaginar.

impermanence

Volver a la ciudad como turista me hace ver que hay muy pocas papeleras, ¿o antes también habían pocas? En todo caso, habiendo baños públicos por todos lados, siempre puedes usar las papeleras de estos.

El café es aún más caro, una locura. Aunque este año otra nueva bebida era la novedad. Si hace un par de años la moda eran las limonadas (más bien falsas limonadas), este año parece que las tiendas de venta de zumos se han disparado. Gran idea la de poder disfrutar de un zumo recien batido, pero atención con la salubridad en algunos casos: tuve problemas intenstinales en 2 ocasiones, y muy probablemente fueran por fruta o hielo en mal estado.

Aparte de todo esto, casi todos mis restaurantes favoritos seguían funcionando. Aunque habían varios que habían desaparecido para dejar lugar a la aburrida franquicia. En Seúl cada vez hay más franquicias y corporaciones que roban el lugar a los pequeños locales, y por desgracia a la gente no parece importarle.

Cada año hay más turismo. Pero aun no está masificado. Sigue siendo un placer pasear por el casco histórico por la noche, sin flashes ajenos perturbando el momento. Aun hay magia.
bukchon

La maldita luna

luna en el guerrero– ¡Lorenzo! Que bueno verte. ¿Qué tal estás?
– Pues justo hoy estoy fatal. Esta noche la luz de la luna llena se ha colado por la ventana y me ha desvelado.
– Vaya, parece que eres muy sensible.
– Para nada. Aunque la verdad es que no entiendo como a la gente le atrae la luna. Es un astro inútil, que solo que molesta. Deberían hacerla saltar por los aires y así viviríamos mejor.

– Hombre, pero ¿qué dices? Si que te ha molestado. De todas formas, es cierto que nos influencia. Mira por ejemplo que nuestros meses eran, en origen, ciclos lunares.
– ¿Ves? ¡Menuda locura! Tienes que aprenderte los nombres de los meses, y luego cualquier fecha es difícil de memorizar. ¿Cuándo es tu cumpleaños? ¿24 de marzo? ¿Y no sería más fácil decir que es el día 84 del año? En lugar de memorizar dos cosas, solo haría falta una.

– ¡No recordaba lo loco que estás! Bueno, ¿y que pasaría los años bisiestos? ¿Sumo uno?
Si hacen explotar la luna, igual la Tierra va un poco más deprisa y ya no hace falta meter el 29 de febrero cada 4 años. Es más, ¿no ves la carga que es la Luna? Siempre frenando la Tierra. Que gasto inútil de energía.
– ¿Qué gasto y qué gasto? Pero si la gravedad no nos roba nada…
– Claro que si. Además, la maldita luna siempre nos lía. Por ejemplo: la semana santa cae siempre en la 1ª luna llena de primavera. Cada año diferente, y siempre cae fatal. ¿No sería mejor tener la semana santa fija?

– Relájate Lorenzo. Mejor dejamos el tema. Cuéntame de tu vida. ¿Sabes que yo me fui a San Sebastián de vacaciones?
– ¿Y la playa qué tal? Ah, seguro que verías la locura de las mareas, ¿no? Otra imposición despótica de la luna.

– Por favor, basta ya, que pesado, cuanto odio. Cambiemos de tema. Dime, ¿dónde te fuiste de vacaciones con tu novia? ¿Se llamaba Catalina?
– No me hables de Catalina, por favor, hemos cortado.

Las bicicletas públicas de Seúl

Una nueva visita a Seúl me descubre la reciente implantación de las bicicletas públicas. En una ciudad con un tráfico de locura, donde el coche aun es símbolo de estatus social, es interesante ver la aceptación de estas bicis públicas. Además, Seúl es también una ciudad donde el vandalismo es casi nulo, así que al menos no habrá estaciones destrozadas (como si pasa en Barcelona y otras ciudades).

bicicletas públicasLas bicicletas tienen múltiples modalidades de uso, cosa que sorprende. Las opciones van desde bonos de un día (¡a 0.80€!), pasando por semana(2.42€), por mes y semestre, hasta un año(24€). Me recuerda al bicing de Barcelona cuando empezó, pues tenía precio anual similar (que luego se duplicó) y también al principio se veía mucha gente novata probando las bicis.

Por otro lado, según leo, la web para darse de alta para extranjeros está muy limitada (noticia en inglés), lo cual en el fondo es lo habitual en Corea, con microsites en inglés en lugar de una traducción real de la web coreana.

carril biciPara acompañar la implantación de bicicletas, han empezado a crear carriles bici, a tramos esporádicos. Incluso tramos de escasos metros, como en la foto, que no conectan nada con nada. Al menos en Barcelona los carriles se alargaban varias calles.

Desde luego, los carriles bici del centro no ayudan a pasear sin peligro, y parece que Seúl aun tendrá que hacer un largo recorrido en entender como instalar y conectar carriles. Eso si, hay zonas nuevas donde la bici ya es protagonista, como el camino forestal de Gyeongui.

miniveloTambién, fuera del concepto de bicicletas públicas, he visto muchas más bicicletas privadas. Especialmente en zonas universitarias, donde es ya fácil ver gente joven montada en bici. Además, es normal ver minivelos: un tipo de bici no plegable de ruedas más pequeñas, ideales para aglomeraciones urbanas. En Europa, por desgracia, es casi imposible encontrarlas, mientras que en Asia las venden a partir de 140€.

En definitiva, la bici se abre paso en Seúl. Tengo mucha curiosidad por ver la evolución. En Barcelona poco a poco, gracias a la presión numérica de los ciclistas, los vehículos a motor han ido respetando la bicicleta. Pero Seúl es un caos: el tráfico es intenso, e incluso es habitual que las motos de reparto invadan la acera, poniendo en peligro a los resignados peatones. O aumenta su respeto, o la cuerda se tensará demasiado y romperá en el lado más débil, el del ciclista.

Ciudades de asfalto

Llevo años viviendo en el centro de diversas ciudades. Y me sigo preguntando hasta que punto las ciudades del principio del S.XXI están totalmente deshumanizadas. Las ciudades fueron, hace varios siglos, punto de atracción para artistas y simples trabajadores; y lo siguen siendo, pero las adaptaciones que han sufrido para soportar el aluvión de humanos las han hecho tóxicas. O quizás sean los humanos los que somos las toxinas.

EDIFICACION

yeondamUn ejemplo es la edificación y remodelación sin límites. Esto en Asia es aun mayor locura. En Seúl no era raro ver como derriban un barrio entero (no un edificio, sino un barrio entero) para construir edificios colmena. La vivienda en una ciudad siempre es un negocio, así que construir o reformar siempre será rentable.

De hecho, hace poco me enteré que el barrio donde viví en Seúl en 2014 ha desaparecido totalmente. Cerca de allí había unas vías de tren que soterraron hace años (la actual línea de AREX), pero seguía siendo un descampado inútil que cruza todo un distrito. Hace un par de años el ayuntamiento por fin decidió hacer un parque-corredor (el Yeontrail) y toda la zona se ha revalorizado como la espuma.

La foto de arriba muestra el descampado (donde una chica se montó una carpa para tocar el piano), mientras que la foto de abajo es el resultado de la remodelación, con su riachuelo. Sin duda apetece ir a ver lo nuevo (salida 3 del metro Hongik), pero oír que están tirando barrios enteros por donde continua el parque da que pensar, porque los habitantes originales suelen acabar desplazados (por decirlo de una forma amable).

Pero esto no solo pasa en Seúl. He visto edificaciones de locura en Hong Kong. O remodelaciones sin freno en Barcelona, donde no hace falta más que pasear por la noche del día de “enseres”, donde la gente deja en la calle muebles que aun servirían sin problemas.

TRAFICO
El tráfico es un problema de toda ciudad, pero quiero centrarme en el caso del centro de Barcelona.

eixampleCuando se proyectó el Eixample de Barcelona, la expansión de la ciudad del S.XIX, la idea sobre el plano era genial. Amplias calles, grandes manzanas, poca altura de edificios para permitir que la luz llegue a todos lados, y chaflanes para permitir mayor visibilidad.

Del mismo modo, los edificios construidos originalmente poseían mucha superficie, con una primera planta regia (donde solía vivir el amo del edificio) y luego apartamentos para alquilar en los pisos superiores. Porque la vida se hace en la calle, y jamás tendría sentido que el propietario viviera en el ático.

Sin embargo, es curioso como cambian los usos: ahora son los áticos los más valorados. Porque se trata de huir del ruido, de buscar la luz. Las calles del centro retumban con el tráfico, haciendo difícil encontrar la tranquilidad. Calles que antes eran paso de viandantes, ahora monopolizadas por vehículos de motor.

Ahora la gente huye de la ciudad. De hecho, conozco a varias personas que se han mudado fuera de la ciudad tras tener el primer hijo. ¿Críar a tu retoño entre el caos de la ciudad? Ni loco. Hay planes como el de las “super-illes“, que pretenden pacificar las calles de Barcelona. Y hay quien espera que el futuro de coches eléctricos silenciosos ayude a calmar el ambiente… pero, ¿quién sabe?

Quizás el problema fue cuando se asfaltó todo. Se perdió el contacto con la tierra. Ahora solo algunos afortunados árboles son capaces de tocar tierra auténtica con sus raíces. Para el resto, nos queda una plataforma de asfalto donde reina el caos, donde naces niños desnaturalizados, donde lo único que cuenta es el beneficio económico.

Cuando puedes elegir ambas alternativas

Hay momentos en la vida en el que aparecen 2 caminos y debes elegir uno.

Ma casa / Mi casa / My house / 나의 집Antes de decidir irme a Corea, tenía una disyuntiva. Quería un cambio en mi vida y se me ocurrían 2 alternativas: o irme a Corea a vivir, o mudarme a una vivienda con patio en el centro de Barcelona. Por supuesto, elegí irme a Corea. Lo curioso fue que 3 años después volví a Barcelona, y acabé viviendo una temporada en aquella casa con patio. Es decir, tuve la suerte de probar ambos caminos.

No siempre es posible acabar probando ambos caminos. Pero parece que la clave está en, cuando se elige uno, no hacer nada para evitar que en el futuro se pueda volver al segundo camino. Dejar siempre las puertas abiertas. Esto es algo que también se da en el juego del Go: los jugadores fuertes evitan consolidar una posición, y procuran dejar todas las opciones abiertas hasta que sea claro cual es la más provechosa.

¿Por qué elegir entre 2 opciones, cuando se puede vivir una y luego, si hay ocasión, la otra? La elección, por tanto, es una mera cuestión de tiempos.

Un año después

Last picture of AutumnHace un año que dejé de vivir en Corea. Esta es la última foto que hice en el que fue mi barrio durante 3 años, Sinchon. Un árbol destilando colores de manera estruendosa, un ejemplo de la pasión por los colores intensos del otoño coreano.

En Barcelona la vida me trata bien, de una manera que no me lo esperaba. Acostumbrado a teletrabajar, volver a una oficina parecía una prisión, pero he tenido la suerte de acabar en un templo de la tecnología llamado ulabox. Ver como gente de otras empresas, a las que también aspiré, acaban a mi lado en este proyecto es un lujo. Y me fascina ser la cola de león en un equipo de titanes. Aprender y compartir conocimiento de nivel.

Del resto de mi vida este año, hay sucesos estupendos y otros no tanto. Pero me encanta que la idea que tenía para 2015 cuando volvía de Corea el año pasado no se parece en nada a lo que ha acabado sucediendo. Pensaba en trabajar un tiempo, hasta ganar lo suficiente para volver otra temporada a la tierra del kimchi. Pero ahora el realizarme personalmente y profesionalmente deja la vuelta a Corea en un segundo plano.

Si, echo de menos los colores de otoño, la rudeza del invierno, la vuelta a la vida en primavera y el agobiante verano. Y la gente, los amigos. Además del sueño de poder ir al centro del universo del baduk y compartir partidas con la élite. Pero todo esto, de momento, pasa a ser un plan de viaje, y no de vida. Aunque nunca la vida sale como la planeas.

Deberías cultivar vegetales

Growing tomatoesDesde hace al menos 8 años cada año he cultivado vegetales en casa. Incluso en mis 3 años en Corea, siempre encontré una manera de tener unas macetas con tomates y pimientos. Y os aseguro que si yo pude, viviendo en los zulos que he vivido (5m², una sola ventana), vosotros también podéis. No hay excusa posible.

Es una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Primero porque te das cuenta del proceso de creación de, p.ej. un tomate. De lo lento y difícil que es conseguir un tomate como el que compraste en el mercado. Acabas valorando más lo que comes. Y a la vez, cuando cultivas, acabas regalando más. A pesar del tiempo empleado, hay una necesidad de compartir los frutos. Algo que quizás llevamos en los genes desde la prehistoria y que nos ayudó a evolucionar.

Big corn saladLo que he visto tras vivir en Barcelona, Seúl y México DF es una total desconexión de los ciclos naturales y la gente. Preguntas a alguien de la calle cuando es la temporada de tomates y te dirá “todo el año”. ¿No es triste?

Es cierto que aun hay ecos del pasado rural en las ciudades. En Barcelona, hay tradiciones que hacen que, por ejemplo, se tomen castañas a final de octubre. O en Corea, debido a las marcadas 4 estaciones, se esperan boniatos en otoño y no en otras estaciones.

A veces imagino un futuro donde la gente en las ciudades esté obligada bajo multa a tener plantas en sus balcones, plantas comestibles. Al menos las ciudades serían más coloridas y sostenibles. Es cierto que arreglar el mundo a base de multas o reglas no es una solución, sino que la propia gente supiera de manera natural lo que deberían hacer. Hace falta más educación. O al menos más curiosidad.