Monthly Archives: September 2013

Todo en polvo

Traditional medicineHace unos días estuve de nuevo en el mercado de medicina tradicional de Yangnyeongsi de Seúl (서울 약령시). No porque me duela nada, sino que iba buscando algún ingrediente raro para mis creaciones panaderas.

Si visitas Seúl, este mercado queda relativamente lejos de las principales atracciones. Solo tiene sentido echarle un vistazo si comes en el mercado de Gwangjang (광장시장) y vas paseando por el mercado de ropa de Dongdaemun (동대문시장), luego el mercadillo tradicional de Sinseol-dong (풍물시장), hasta llegar a la parada Jegi-dong (línea 1), donde está este mercado. La otra opción es si quieres pasear/correr por arroyos: empiezas en Jegi-dong, y bajas por el riachuelo que hay (dirección sur, unos 700m) hasta tropezarte con el arroyo Cheonggyecheon, que puedes remontar hasta su origen (unos 5Km).

Este mercado de medicina tradicional tiene una calle principal y unas 3 secundarias. Básicamente hay mucho producto vegetal (hojas, corteza, raices) y curiosidades procedentes de animales (como cuernos de ciervo). Te lo venden en formato “original”, en pastillas (muy usadas en medicina oriental) y en polvo.

Powders at a traditional marketLa primera vez que fui compré té. El té que venden en casi todas las tiendas es un té verde bastante insípido. Pero en una tienda vendían chakseolcha, un té auténticamente coreano con unas características muy particulares. Y a precio de risa.

Sin embargo, esta vez fui a por “algo” en polvo. Algún extra para añadir a los panes que horneo últimamente. En una esquina de la calle principal hay una tienda muy especial con montones de cilindros llenos de polvos (como se ve en la foto). Polvos de, por ejemplo: aloe, azafrán, bellota, canela, extracto de ginkgo, cactus de 100 años, hojas de flor de loto, semillas de flor de loto, raíz de arrurruz, árbol de pasas, angélica, aguaturma…

Aloe breadAl final fui un “clásico” y simplemente compré aloe en polvo. Una buena bolsa por 3 euros. Días después usé el polvo para hacer el pan que se muestra en la foto. Simplemente cambiando en la receta 1/4 del contenido de la harina por el polvo verde. El resultado, un pan que debería saber a aloe, pero que sabía a pan normal… ¿pero, a qué sabe el aloe? Pues no lo sé, a pesar que en Corea venden bebidas reconstituyentes de aloe.

Llevé este pan a una de mis cafeterías favoritas y lo di a probar a la gente. Todos muy sorprendidos por el buen sabor, hasta que dije “es un experimento, añadiendo aloe en polvo”. ¡No debí haber usado la palabra “experimento”!

Mitos en la comida coreana

Recuerdo que en mi niñez mi madre me insistía con “tómate rápido el zumo de naranja, que se van las vitaminas”. Uno de tantos mitos sobre comida de la España de los 80.

Cutting the meatAhora, viviendo en Corea, me encuentro con mitos coreanos sobre comida, que te defienden como verdades sagradas.

El más habitual que se oye es cuando comes samgyeopsal (삼겹살, panceta) a la barbacoa y se tuesta la carne. “No te comas lo quemado, que da cáncer“, dicen. El problema es que a los coreanos les gusta la carne poco hecha, y a mí muy hecha, por lo que me gusta cocerla más. Eso si, de oír tanto este comentario quizás acabe con cáncer en el oído. En algunos restaurantes, el camarero se encarga de cocinar la carne y no es raro ver como corta y tira los trozos más oscuros. Y similar pasa en los puestos de la calle de dakkochi (닭꼬치, pinchos de pollo).

SamgyetangComer carne de perro refresca“. La tradición coreana (la “vieja”) dice que era bueno comer sopa de carne de perro, para recuperar energía interna, en los días de más calor. Últimamente la comida revitalizadora es el samgyetang (삼계탕, sopa de pollo con ginseng), como el de la foto. De hecho, la costumbre moderna es comer samgyetang los 3 días de calor del verano. Esos días son lo que en español antiguamente se llamaban las canículas. El gobierno coreano, debido a los juegos olímpicos del 88 y al mundial de futbol de 2002, prohibió la carne de perro (aunque esta ley no se aplica), así que sospecho que la tradición simplemente se actualizó. Eso si, esta sopa de pollo está buena, pero normalmente te la sirven hirviendo, por lo que no refresca especialmente.

Y no solo hay mitos en las comidas típicas coreanas, sino también al comer comida occidental en Corea. El clásico es que “hay que beber cerveza cuando vas a comer pollo frito“. De hecho hasta hay una palabra coreana para definir la actividad: chimek (치맥, unión de pollo y cerveza). Aun recuerdo cuando una amiga se cabreó conmigo cuando cenamos pollo frito y yo no pedí cerveza. Yo desconocía la costumbre y aparte no me gusta la cerveza.

Para combo especial en comida occidental tenemos la pizza con miel. Cuando vas a un restaurante “italiano”, lo habitual es que te sirvan la pizza con un poco de miel al lado. Si discutes, el coreano siempre te dirá “la pizza de gorgonzola siempre va con miel”, como si hubiera nacido en la Toscana. Aunque ese solo es uno de los atropellos que hacen con la cocina italiana: he visto varios tipos de pasta (macarrones y espagueti) en un mismo plato, sumergidos en un océano de salsa blanca.

Selling mackerel in the streetCorea es un país de contrastes. En algunos restaurantes la higiene es respetada estrictamente, mientras que en otros no existe. He visto de todo, desde neveras de restaurantes colocadas en la calle, a viejas vendiendo pescado y vegetales en el suelo junto a la salida del metro. Así que me sorprendió cuando al llegar al aeropuerto, desde España, me confiscaron un trozo de jamón y otro de lomo ibérico, perfectamente envasados y con los debidos sellos de calidad. “Los cerdos en Europa tienen enfermedades“, me dijeron. Claro, claro…

Ya sé, el último párrafo no viene a cuento. Pero de hecho era el leitmotif de toda esta entrada.

Me voy a comer.

Vivir en una colmena

My street and a high buildingVivo en una calle secundaria, de edificios de hasta 5 plantas, tranquila. O era tranquila hasta que empezaron a construir la “colmena” que se ve al fondo, en la foto. Ruidos a todas horas, para levantar un edificio de officetels, un término de inglés coreanizado que pretende agrupar office y hotel: sin eufemismos, habitaciones para trabajadores.

A los coreanos les fascina lo nuevo. Hasta el punto de asociarlo a comodidad, seguridad y status social. Algo muy relativo. Incluso reconstruyen palacios, patrimonio de la humanidad, para que luzcan como nuevos (con nueva instalacción de cámaras de vigilancia, de paso).

En mi primera visita a Corea, un amigo coreano intentaba de animarme a mudarme a Corea, así que me llevó a una zona de officetels en Gangnam. -Si vienes podrías vivir aquí; son nuevos y con alta seguridad. -Hmm, si viniera me gustaría vivir en el casco antiguo. Cara de retrato y pena por el pobre extranjero tonto.

Lo cierto es que en mi primer año estuve viviendo en una colmena pequeña, de solo 15 pisos y 8 habitaciones por planta. No uso el término “apartamento” o similar, sino “habitación”, porque realmente son eso. Una habitación grande (según que caso), con una zona de cocina, una zona donde está la cama, un mini cuarto de baño aparte, y la omnipresente pero única ventana. El alquiler a precio de Barcelona. Aparte, casi 90€ mensuales de comunidad para pagar un portero que comía ramen las 24 horas y dos holgazanes de mantenimiento del edificio.

Hay muchas anécdotas sobre aquel edificio, pero la que quiero recordar ahora es la del hermetismo de la única ventana. En realidad, una ventana con dos puertecitas a los lados. Al igual que casi se puede ver en la foto. Vino mi primo de visita y se alojó en casa. Me puse enfermo. Una mañana abrimos las ventanas, para ventilar. Y la puerta del pasillo del edificio. Y las ventanas del pasillo. Pero ni una brizna cruzó la casa. Mi primo enfermó.

Aquel edificio estaba diseñado para evitar movimientos de aire, debido al frío invierno coreano. Pero de una forma tan extrema que más bien recordaba al edificio de Cazafantasmas, diseñado para atraer espectros.

La ventilación, ese gran olvido de la arquitectura coreana moderna. En las casas antiguas, llamadas hanok, hay un patio central que ayuda a mover aire frío y caliente. Pero en las colmenas de officetels y en los gosiwon (residencias de estudiantes, con micro habitaciones de 3m²), nadie necesita ventilación. Total, los coreanos sudan poco. Y cocinan poco. Así que la única opción que queda para mover aire es el aire acondicionado.

Ahora vivo en un one-room. Mucho más barato, en un edificio mucho más pequeño. Sin embargo, en la calle estamos a 15ºC. Tengo la ventana abierta. El aire acondicionado está encendido, moviendo aire. Y hay una astilla en mi mente de ingeniero.

Reconstrucción

En estos últimos meses he estado ocupadísimo tratando de activar el 90% del cerebro que solo usa la gente que estudia coreano. Tras acabar exámenes, en un viaje de relax a Kyoto (bellísima ciudad), decidí volver a escribir en este blog, para contar las singularidades de la vida en Corea, así como otras historias. Si bien hay excelentes blogs sobre Corea, como los de los amigos Eurowon y Paella de Kimchi, a veces hay experiencias personales únicas que cabría explicar.

El wordpress de este blog era de tiempos de cuando los ratones tenian una bola dentro. Así que he tardado un par de fines de semana en actualizar y ajustar al gusto. Ahora a escribir, mientras ¡dure el fuelle!

P.D: Sobre baduk obviamente seguiré escribiendo en badukaires.