Monthly Archives: April 2006

Entrenado en la Universidad

NOTICE: Find more in my tech blog: liopic.me.

– Can the imaginary training of fifteen years be put to use?
– [Dae-su beats up his assailants] Yes. It can.
Fragmento de la película “OldBoy“, un impresionante drama de acción, koreana, ganadora en el Festival de Sitges… ¡donde yo la vi!

¿Puede que mi entrenamiento real en la Universidad sirva realmente? ¡SI, PUEDE!
En otras ocasiones ya he venido hablando de mi entrenamiento profesional, de la calidad que puede aportar un ingeniero de verdad, de los problemas del intrusismo en la informática, de la importancia de un análisis en los proyectos, de… muchas cosas técnicas.

Pero en esta ocasión, es turno de mi entrenamiento “lúdico” 🙂
Cartas Cenando con unos alemanes residentes en Barcelona, tuve ocasión de echar unas partidas a un juego de cartas llamado “uno”, que básicamente contiene las reglas típicas… cartas que te obligan a coger más del montón, saltos, cambios de sentido, etc. Gané las 3 rondas, jugando con 7 personas. Mientras yo analizaba la situación a cada momento, el valor de mis cartas, las implicaciones al lanzar una u otra, el resto de personas parecían no estar atentas a los movimientos en la mesa. ¿Fue casualidad ganar siempre, o realmente tengo la estrategia en las venas, o en el cerebelo? Acostumbrado a juegos como el Go, donde la táctica y la estrategia son los pilares de los movimientos, ¿puede qué instintivamente atienda más a los detalles, a lo que sucede a cada momento? ¿Es mejor divertirse aspirando a ganar, que aspirando a sólo divertirse? ¿Realmente fue casualidad que ganara las 3 rondas? Me encantaría imaginar que no, ¡pero eso no sería ser humilde! 😉

Una mente sin palabras

Mente vacía (by Jesús)He empezado a aprender alemán, gracias a la chica de Hamburgo que tengo viviendo en casa. Por otra parte, sigo aprendiendo inglés, con un chico de Gales que viene una vez por semana a ayudarme con el idioma. Y… ¡tengo un cacao tremendo! Por ejemplo, el otro día sabía que “Fira Barcelona” era “Messe Barcelona”, pero de pronto ¡no recordaba como se decía en castellano!

Una de las cosas más interesantes que he descubierto es que cuando hablo inglés, trato de “pensar”, no de “traducir”, y es tal mi empeño que en ocasiones apago el chip de español, y cuando quiero volver tengo que pararme (wait, let me think in spanish!) para recuperarlo. El ser humano puede ser bilingüe, trilingüe… pero, si estás hablando en un idioma, ¿puedes pensar en otro, sin traducir? O, es más aun: ¿tener lenguaje te permite pensar? ¿Podríamos pensar sin lenguaje?

El otro día imaginaba, que mientras recibo mi clase de alemán, me diera por pensar en tal idioma, y de pronto, al no conocer las palabras “idioma”, “castellano”, “traducir”, NO pudiera volver. No poder volver al chip de castellano. Mi mente atrapada en un idioma desconocido, sin poder volver, sin poder pensar ni casi expresarme. De pronto me convertiría en un bebé, tendría que aprender el idioma… lloraría sin parar (así hacen los bebés, tratando de expresar algo, al no tener palabras). Probablemente me meterían en un psiquiátrico, y quedaría allí hasta que un día aprendiera que yo tenía otro chip, el de castellano, y descubriera las palabras para “pensar” en cambiar el chip… Podría servir de base para un relato corto: ¡atrapado en una mente vacía!

P.D: El dibujo es de Jesús, un ex-compañero de trabajo, artista humano, pulsador de sentidos. Tiene un montón de dibujos fantásticos.

La iniciativa Funky

NOTICE: Find more in my tech blog: liopic.me.

De vacaciones en el sur descubro que me he acostumbrado a la frenética actividad de la ciudad, al constante movimiento, a la iniciativa por la evolución. Paseando por el pueblo todo es tan calmado que me adormece; veo pasear parejas enfadadas, como si el único mundo que existiera fuera la resignación. Tanta falta de evolución me desorbita, ¿acaso la vida es simplemente estancamiento?

Funky Business Hace unas semanas leí el libro “Funky Business“, encontrado de casual en la calle, en la basura, junto a otros libros técnicos. “El talento mueve el capital”, su subtítulo, narra perfectamente la temática: como son las nuevas empresas, las triunfadoras del siglo XXI. Google, IKEA, Dell, y otras, donde se evitan las jerarquias, donde se valora el talento de los trabajadores, se les deja vestir y hacer lo que quieran, se les da comodidades, para que su talento brote. Asumir riesgos es la única opción segura para evolucionar, toda una sana contradicción.

Uno de los comentarios más curiosos del libro era algo como: “un buen trabajador para tu empresa es uno que no quiere quedarse estancado, desea asumir riesgos, desea cambiar… incluso de empresa”. Valorar la gente con deseos de arriesgarse y avanzar.

Mi mano por una puerta

En la práctica de bricolaje de hoy vamos a hacer:
Una mano llena de cortes (curtida, curtida, oiga!)

Necesitamos: una puerta rota que deseemos cambiar, taladradora con disco de lija, cepillo de carpintero, un par de bisagras, tornillos, y por supuesto, una mano inexperta.

Lijando la puertaEl primer paso es encontrar, de casualidad, una puerta en perfecto estado tirada en la calle, y de dimensiones “casi” ideales (el “casi” es imprescindible). Tras tomar las medidas, comprobamos que hay que reducir el lateral de la puerta unos milímetros, así que colocamos el disco de lija en la taladradora, y empezamos a trabajar. Al rato cabe percatarse del dolor de ojos y los problemas respiratorios producidos por la cantidad de serrín en el aire. Óptese por parar, y comprar unas gafas protectoras.

De nuevo en la operación de lijado, se descubre que con el disco de lija tardaríamos 10 años. Por lo que se busca en internet el nombre de aquella herramienta que usaba el carpintero para estos menesteres… el llamado “cepillo de carpintero“. Consta de una pieza de madera o metal, con una cuchilla que rebana a virutas nuestra puerta. Es imprescindible colocar la palma de nuestra mano sobre la parte anterior de la cuchilla del cepillo, y lijar con rigor. Muy importante: ¡no mirarse la mano en todo el proceso!

El resultado es una mano llena de anchos cortes, además de astillas incrustadas, y rasguños de todo tipo. Paralelamente a la cura de la mano, se pueden poner las bisagras a la puerta, y colocarla en su sitio, quedando perfectamente situada. Una delicia.

Actualización: en Flickr he puesto unas cuantas fotos, incluyendo el estado final de la mano 😉