Hong Kong, de apocalipsis a edén

Acababa mis agobiantes clases de coreano y me merecía una escapada fuera de Corea. Investigué varios destinos cercanos, desde Camboya a Filipinas, pero teniendo en cuenta que iría solo, la opción era una ciudad. Y Hong Kong apareció. Nunca había tenido interés en esta ciudad-estado, pero tras leer un poco me interesó, especialmente al saber que tenía mucha superficie definida como parque natural. También una reseña de la visita de Felipe y un blog de un canario afincado allí me ayudaron.

Night viewPodría decir que Hong Kong es una mezcla de China e Inglaterra, pero es como decir que España es Marruecos y Francia, o Corea es China y Japón. Si es cierto que Hong Kong retiene algunas costumbres inglesas, como el fascinante té con leche, o la absurda exclusividad de algunos clubs o restaurantes. Pero el idioma inglés, aparte del típico “Hello Néih hóu” como saludo, y los nombres de las calles, ha desaparecido. El cantonés golpea tus oídos nada más llegar.

De hecho, mi primera impresión fue, a parte del calor, el ruido omnipresente. Los semáforos constantemente haciendo golpes mecánicos, las escaleras del metro, el tráfico intenso, las risas de la gente. Mi alojamiento, barato pero en el centro de la ciudad, es quizás el lugar más ruidoso donde he dormido (¡a 50dB!). Suerte que llevaba tapones. Pero di un paseo y entré a un restaurante a comer, y el oido se relajó cuando el sentido del gusto tomó protagonismo.

Too many peopleMis paseos turísticos del primer y segundo día se centraron en lo típico. Comer por las calles de Kowloon, bajar hasta la Avenida de las Estrellas, cruzar desde el continente a la exclusiva isla de Hong Kong. También ir al jardín de Nan Lian y alrededores, que me defraudó al ver que la paz se veía perturbada por el ruido del tráfico cercano. De hecho lo que más me gustó de la zona fue un pequeño parque no turístico, Fung Tak. Paseando por allí solo veía viejas colmenas atestadas de gente.

Mapa de Hong KongEl tercer día mi impresión mejoró mucho, muchísimo, al visitar la isla de Lantau. En ese momento me di cuenta que Hong Kong lo tiene todo, desde la apocalipsis urbana hasta parajes remotos de tranquilidad. La isla de Hong Kong (en violeta) está llena de centros comerciales y hoteles interconectados con pasarelas, comiéndose las calles, haciendo casi imposible orientarse. Enfrente, Kowloon es un área bulliciosa, con mucha vida, comida en la calle, mercados, y gente que sorprendente camina tranquilamente. Lantau es tierra virgen, un remanso de paz y naturaleza. Me quedé con ganas de ver New Territories y otras islas.

Los precios estaban bastante bien. No baratos, como en otros lugares de Asia, pero igualmente interesantes. La gastronomía es tremendamente variada. Así que es buen destino si buscas ir de compras o comer. Pero recuerda llevar tapones de oídos.

Mis fotos de HK en flickr:

3 thoughts on “Hong Kong, de apocalipsis a edén

  1. Xanday

    Interesante, gracias. Ahora en serio, se llama New Territories una zona??? XD

    1. Julio

      Tampoco es tan raro. Hay muchos topónimos estilo pueblo nuevo (como el barrio donde vivo). Aparte que suena a tierra virgen…

  2. Pingback: La tarjeta mágica: T-money | Liopic

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