Monthly Archives: September 2014

La precisión del coreano

A veces estudiando otra lengua descubres la tuya propia. En el caso del coreano, me estoy dando cuenta que efectivamente así pasa. Pues el coreano es un idioma con una gran precisión, en el sentido de definir muy exactamente el significado de muchas palabras. Y eso te obliga a encontrar las traducciones perfectas a los términos que estudias.

El español también tiene una riqueza muy amplia, pero solemos olvidarla, y acabamos dando usos genéricos a palabras precisas. Por supuesto, a los coreanos también le pasa con su lengua, incluso llegando a conjugar verbos como adjetivos (p.ej. 졸리다). Sin embargo, la riqueza en sutilezas en el vocabulario coreano es asombrosa. No es lo mismo 향수 (hyangsu, perfume acuoso o colonia), 향기 (hyanggi, perfume en el aire) y 향 (hyang, simplemente perfume).

Un caso muy interesante es el de distinguir “sugerencia (제안)” de “recomendación (추천)”, que es difícil tanto en castellano como en coreano. Cualquiera diría que tienen el mismo significado, pero no es así. Pero ni la RAE deja claro la sutil diferencia, y hay que pararse a pensar un rato hasta encontrarla.

¿Cuál es la diferencia?
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Una sugerencia es un comentario para que algo que está mal mejore, mientras que una recomendación es un comentario de algo que está bien. En el caso coreano, la propia etimología de la palabra dice que sugerencia es “acompañar con la mano” a alguien, como guiarlo o ayudarlo; por otro lado recomendación es “empujar una presentación”, dar a conocer al otro algo que es bueno.

La verdad es que debería apuntarme pares de palabras diferentes, pero que la gente acaba mezclando por falta de sutileza. Otro ejemplo: celos y envidia (la diferencia, en el primer comentario).

La montaña fortaleza

A veces apetece salir a explorar las afueras de Seúl, y encontrarse con la naturaleza o con la historia. Esta vez fuimos a visitar Haengjusangseong (행주산성), la “montaña fortaleza”.

General viewTomando el bus 921 desde Sinchon, pasando por el parque del estadio olímpico y siguiendo el cauce del río Han, se tardan unos 40 minutos en llegar a Haengjusangseong (행주산성). La parada nos deja en un pequeño pueblo junto a la montaña, un lugar lleno de restaurantes donde probar algunos platos del campo coreano. La ruta caminando hasta la puerta de la montaña es bien sencilla y está claramente señalizada.

Esta montaña alojaba una fortaleza que fue clave en la lucha contra las invasiones japonesas. Es famosa especialmente por “el asedio de Haengju. Durante tiempos de Yi Sunshin, los japoneses trataron de tomar la la región de Goyang, y esta montaña junto al río Han era un lugar estratégico esencial. El general coreano Gwon Yul fue capaz de repeler más de 10.000 japoneses con solo 2.300 guerreros, incluyendo monjes que se unieron voluntariamente. La leyenda cuenta también que las mujeres de pueblos cercanos ayudaron subiendo piedras con sus faldas hasta la cima de la montaña.

MapHoy en día no queda ni una pared de la fortaleza, y es simplemente una colina con varios caminos donde pasear. A la entrada hay un santuario en honor al general Gwon Yul y en la cima hay un par de pabellones y un monumento recordando la batalla.

El lugar es interesante para dar un paseo, observar la estupenda vista del río Han desde arriba, y poco más. Personalmente me decepcionó un poco, pues esperaba ver murallas, pero está bien como colina donde relajarse una mañana entre árboles y luego comer en el pueblo.

Algunas fotos del lugar:

Hong Kong, de apocalipsis a edén

Acababa mis agobiantes clases de coreano y me merecía una escapada fuera de Corea. Investigué varios destinos cercanos, desde Camboya a Filipinas, pero teniendo en cuenta que iría solo, la opción era una ciudad. Y Hong Kong apareció. Nunca había tenido interés en esta ciudad-estado, pero tras leer un poco me interesó, especialmente al saber que tenía mucha superficie definida como parque natural. También una reseña de la visita de Felipe y un blog de un canario afincado allí me ayudaron.

Night viewPodría decir que Hong Kong es una mezcla de China e Inglaterra, pero es como decir que España es Marruecos y Francia, o Corea es China y Japón. Si es cierto que Hong Kong retiene algunas costumbres inglesas, como el fascinante té con leche, o la absurda exclusividad de algunos clubs o restaurantes. Pero el idioma inglés, aparte del típico “Hello Néih hóu” como saludo, y los nombres de las calles, ha desaparecido. El cantonés golpea tus oídos nada más llegar.

De hecho, mi primera impresión fue, a parte del calor, el ruido omnipresente. Los semáforos constantemente haciendo golpes mecánicos, las escaleras del metro, el tráfico intenso, las risas de la gente. Mi alojamiento, barato pero en el centro de la ciudad, es quizás el lugar más ruidoso donde he dormido (¡a 50dB!). Suerte que llevaba tapones. Pero di un paseo y entré a un restaurante a comer, y el oido se relajó cuando el sentido del gusto tomó protagonismo.

Too many peopleMis paseos turísticos del primer y segundo día se centraron en lo típico. Comer por las calles de Kowloon, bajar hasta la Avenida de las Estrellas, cruzar desde el continente a la exclusiva isla de Hong Kong. También ir al jardín de Nan Lian y alrededores, que me defraudó al ver que la paz se veía perturbada por el ruido del tráfico cercano. De hecho lo que más me gustó de la zona fue un pequeño parque no turístico, Fung Tak. Paseando por allí solo veía viejas colmenas atestadas de gente.

Mapa de Hong KongEl tercer día mi impresión mejoró mucho, muchísimo, al visitar la isla de Lantau. En ese momento me di cuenta que Hong Kong lo tiene todo, desde la apocalipsis urbana hasta parajes remotos de tranquilidad. La isla de Hong Kong (en violeta) está llena de centros comerciales y hoteles interconectados con pasarelas, comiéndose las calles, haciendo casi imposible orientarse. Enfrente, Kowloon es un área bulliciosa, con mucha vida, comida en la calle, mercados, y gente que sorprendente camina tranquilamente. Lantau es tierra virgen, un remanso de paz y naturaleza. Me quedé con ganas de ver New Territories y otras islas.

Los precios estaban bastante bien. No baratos, como en otros lugares de Asia, pero igualmente interesantes. La gastronomía es tremendamente variada. Así que es buen destino si buscas ir de compras o comer. Pero recuerda llevar tapones de oídos.

Mis fotos de HK en flickr: