Monthly Archives: October 2016

Seúl 2016

Seúl es una ciudad que cambia constantemente. Así que visitarla tras un año me permite ver esos cambios. De algunos ya he escrito en el blog, como las bicicletas públicas, o el nuevo parque-corredor verde en el área oeste.

Pero también me ha sorprendido ver nuevas zonas donde está prohibido fumar: desde 100 metros alrededor de las bocas de metro, a varios parques. Y a esta prohibición se le suma la recomendación de no usar el teléfono móvil cerca de las intersecciones, para evitar ser atropellado. Algo que, conociendo el caos de la ciudad, es fácil de imaginar.

impermanence

Volver a la ciudad como turista me hace ver que hay muy pocas papeleras, ¿o antes también habían pocas? En todo caso, habiendo baños públicos por todos lados, siempre puedes usar las papeleras de estos.

El café es aún más caro, una locura. Aunque este año otra nueva bebida era la novedad. Si hace un par de años la moda eran las limonadas (más bien falsas limonadas), este año parece que las tiendas de venta de zumos se han disparado. Gran idea la de poder disfrutar de un zumo recien batido, pero atención con la salubridad en algunos casos: tuve problemas intenstinales en 2 ocasiones, y muy probablemente fueran por fruta o hielo en mal estado.

Aparte de todo esto, casi todos mis restaurantes favoritos seguían funcionando. Aunque habían varios que habían desaparecido para dejar lugar a la aburrida franquicia. En Seúl cada vez hay más franquicias y corporaciones que roban el lugar a los pequeños locales, y por desgracia a la gente no parece importarle.

Cada año hay más turismo. Pero aun no está masificado. Sigue siendo un placer pasear por el casco histórico por la noche, sin flashes ajenos perturbando el momento. Aun hay magia.
bukchon

La maldita luna

luna en el guerrero– ¡Lorenzo! Que bueno verte. ¿Qué tal estás?
– Pues justo hoy estoy fatal. Esta noche la luz de la luna llena se ha colado por la ventana y me ha desvelado.
– Vaya, parece que eres muy sensible.
– Para nada. Aunque la verdad es que no entiendo como a la gente le atrae la luna. Es un astro inútil, que solo que molesta. Deberían hacerla saltar por los aires y así viviríamos mejor.

– Hombre, pero ¿qué dices? Si que te ha molestado. De todas formas, es cierto que nos influencia. Mira por ejemplo que nuestros meses eran, en origen, ciclos lunares.
– ¿Ves? ¡Menuda locura! Tienes que aprenderte los nombres de los meses, y luego cualquier fecha es difícil de memorizar. ¿Cuándo es tu cumpleaños? ¿24 de marzo? ¿Y no sería más fácil decir que es el día 84 del año? En lugar de memorizar dos cosas, solo haría falta una.

– ¡No recordaba lo loco que estás! Bueno, ¿y que pasaría los años bisiestos? ¿Sumo uno?
Si hacen explotar la luna, igual la Tierra va un poco más deprisa y ya no hace falta meter el 29 de febrero cada 4 años. Es más, ¿no ves la carga que es la Luna? Siempre frenando la Tierra. Que gasto inútil de energía.
– ¿Qué gasto y qué gasto? Pero si la gravedad no nos roba nada…
– Claro que si. Además, la maldita luna siempre nos lía. Por ejemplo: la semana santa cae siempre en la 1ª luna llena de primavera. Cada año diferente, y siempre cae fatal. ¿No sería mejor tener la semana santa fija?

– Relájate Lorenzo. Mejor dejamos el tema. Cuéntame de tu vida. ¿Sabes que yo me fui a San Sebastián de vacaciones?
– ¿Y la playa qué tal? Ah, seguro que verías la locura de las mareas, ¿no? Otra imposición despótica de la luna.

– Por favor, basta ya, que pesado, cuanto odio. Cambiemos de tema. Dime, ¿dónde te fuiste de vacaciones con tu novia? ¿Se llamaba Catalina?
– No me hables de Catalina, por favor, hemos cortado.

Las bicicletas públicas de Seúl

Una nueva visita a Seúl me descubre la reciente implantación de las bicicletas públicas. En una ciudad con un tráfico de locura, donde el coche aun es símbolo de estatus social, es interesante ver la aceptación de estas bicis públicas. Además, Seúl es también una ciudad donde el vandalismo es casi nulo, así que al menos no habrá estaciones destrozadas (como si pasa en Barcelona y otras ciudades).

bicicletas públicasLas bicicletas tienen múltiples modalidades de uso, cosa que sorprende. Las opciones van desde bonos de un día (¡a 0.80€!), pasando por semana(2.42€), por mes y semestre, hasta un año(24€). Me recuerda al bicing de Barcelona cuando empezó, pues tenía precio anual similar (que luego se duplicó) y también al principio se veía mucha gente novata probando las bicis.

Por otro lado, según leo, la web para darse de alta para extranjeros está muy limitada (noticia en inglés), lo cual en el fondo es lo habitual en Corea, con microsites en inglés en lugar de una traducción real de la web coreana.

carril biciPara acompañar la implantación de bicicletas, han empezado a crear carriles bici, a tramos esporádicos. Incluso tramos de escasos metros, como en la foto, que no conectan nada con nada. Al menos en Barcelona los carriles se alargaban varias calles.

Desde luego, los carriles bici del centro no ayudan a pasear sin peligro, y parece que Seúl aun tendrá que hacer un largo recorrido en entender como instalar y conectar carriles. Eso si, hay zonas nuevas donde la bici ya es protagonista, como el camino forestal de Gyeongui.

miniveloTambién, fuera del concepto de bicicletas públicas, he visto muchas más bicicletas privadas. Especialmente en zonas universitarias, donde es ya fácil ver gente joven montada en bici. Además, es normal ver minivelos: un tipo de bici no plegable de ruedas más pequeñas, ideales para aglomeraciones urbanas. En Europa, por desgracia, es casi imposible encontrarlas, mientras que en Asia las venden a partir de 140€.

En definitiva, la bici se abre paso en Seúl. Tengo mucha curiosidad por ver la evolución. En Barcelona poco a poco, gracias a la presión numérica de los ciclistas, los vehículos a motor han ido respetando la bicicleta. Pero Seúl es un caos: el tráfico es intenso, e incluso es habitual que las motos de reparto invadan la acera, poniendo en peligro a los resignados peatones. O aumenta su respeto, o la cuerda se tensará demasiado y romperá en el lado más débil, el del ciclista.