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La ciudad del WiFi

Seúl es la ciudad del WiFi omnipresente. En cualquier lugar de la ciudad, hay un 50% de probabilidades de cazar una WiFi abierta. Y si no, caminando hasta la siguiente esquina te garantizas casi un 100%. Los que vivimos aquí acabamos mapeando mentalmente lugares con WiFi en el barrio: en el semáforo de la calle de abajo, al bajar las escaleras mecánicas del metro, en aquel banco…

Corea es el país con mayor velocidad de internet del mundo y además con una estabilidad increíble: en casa no me ha fallado nunca (repito, nunca) la conexión. Sin embargo, otros países cercanos como Japón no tienen WiFis abiertas. ¿Por qué?

router iptimeLa primera razón del WiFi abierto es la venta de routers sin contraseña por defecto. Mucha gente necesita WiFi en casa, donde suele haber solo cable de red, así que compra un router (desde 16€). Se enchufa y funciona, así que no se pierde el tiempo configurando una contraseña. Del mismo modo que el “tono Nokia” se convirtió en parte de la cultura popular, justo por ser el tono por defecto. Si ves una WiFi de nombre iptime, zio, netspot, etc… es justo este caso.

Además, en muchas casas coreanas la conexión es parte de la comunidad, especialmente las nuevas. Eso hace que tengas menos reticencias a que te roben el ancho de banda, pues ya lo compartes con los vecinos. Y si no es conexión comunitaria, el coste mensual es bajo (unos 15€ por 100Mbs), por lo que mucha gente no le importa compartir. Por cierto, en mi primera casa tuve que darme de alta y tardaron menos de 24 horas en conectarme ¡y el técnico se disculpó por haber tardado tanto en venir a casa! Cuando me fui de la casa, la baja de internet fue una operación telefónica sencilla.

tabletaComo colofón, hay muchísimas WiFis públicas. Por un lado, muchas calles comerciales tienen WiFi ofrecida por el ayuntamiento. Centros comerciales también ofrecen WiFi abierta. Y locales como cafeterías y restaurantes suelen tener WiFis cerradas, pero es habitual que te muestren la contraseña en un cartel junto al mostrador o en el mismo ticket de compra. Algunas cafeterías incluso te ofrecen un PC, o Mac, o incluso tableta (en la foto, tableta incrustada en la mesa), para que puedas navegar mientras te tomas el café.

En Corea hay 3 compañías de telecomunicaciones que se reparten el mercado. Si eres cliente de una, además tienes acceso a cientos de WiFis de la compañía, cerradas a no clientes. Al final, cada autobús y cada vagón de metro tiene 3 WiFis, una de cada compañía. Así es imposible no estar conectado.

Sin embargo, este año he decidido no tener teléfono coreano. El año pasado tenía SIM coreana (con 3G y LTE) de prepago, pero la devolví al ir a pasar el invierno a España. Ahora, con tanta WiFi disponible, no tengo necesidad real de tener línea telefónica. Con Kakao Talk (la app de mensajeria coreana, mejor que Whatsapp) me es suficiente.

Recuerdo hace 15 años, cuando se puso de moda el teléfono móvil, que me gustaba la idea de tenerlo por los SMS, pero no por las llamadas. Siempre he considerado que llamar es una ruptura del ritmo de la otra persona, una falta de respeto. El que recibe la llamada está obligado a responder al momento (aunque sea para decir “llame en 10 minutos”). Recibir un mensaje, por contra, no obliga a nada. Pueden pasar unos minutos sin contestar. Parece que por fin he llegado a la tierra soñada: mensajes + no-llamadas.

Kyoto

KinkakujiDe nuevo viaje a Japón. Y nuevamente tuve la suerte de pasar por Kyoto, durante día y medio.

Kyoto me sigue pareciendo una ciudad perfecta para pasear. La mayoría de las ciudades de Asia han crecido exponencialmente, abruptamente convirtiéndose en monstruos donde se rebosa gente. Incluso Seúl, con todos sus atractivos, es en realidad una gran colmena donde todos luchan por un metro de espacio, yo incluido. Y eso hace que se menosprecien grandes espacios públicos donde relajar los sentidos paseándose, aunque en los últimos años se está volviendo a pensar sobre esto.

En cuanto a población, Kyoto aparenta un pueblo tranquilo, teniendo más de 1 millón de habitantes. A veces pienso que Barcelona es demasiado pequeña, y otras veces demasiado grande. Por otro lado, ciudades como Tokyo, Seúl o México DF me parecen enormes, donde un poco de humanidad se pierde al tener que robar espacio vital para construir infraestructuras.

Kiyomizudera!No sé si en una vida paralela me gustaría vivir en Kyoto, pero si al menos tener más tiempo para pasear. Con su increíble herencia cultural, hay que visitarla durante al menos una semana. Visitar sus templos, comer donburi y ramen, pero también sufrir sus retrógrados autobuses y caros trenes.

En este viaje además pasé por Osaka, ciudad típica japonesa. También subí al monte Koya, un entorno fantástico, aunque nos nevó y casi morimos de frío. Finalmente pude comer la deliciosa carne de ternera de Kobe, en Kobe, con un sabor igual a la ternera normal pero con una textura delicada que casi se deshacía en la boca.