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Suwon, la ciudad amurallada olvidada

Towers and towersSuwon es una gran ciudad a la sombra de la gran metrópolis que es Seúl.

Muchas veces se ignora, teniendo una urbe tan grande como Seúl por explorar. De hecho incluso preguntando a coreanos de Seúl, algún vez me llegaron a decir: ¿para qué vas a Suwon? ¡Pues a ver la muralla!

Podría compararlo con Alcalá de Henares y Madrid: casi todos hemos ido a Madrid, pero casi nadie ha visitado Alcalá, a pesar de ser Patrimonio de la Humanidad. Hablando de Suwon, su fortaleza amurallada es Patrimonio de la Humanidad. Bien merece uno o dos días de visita.

La muralla de Suwon es increíble. Son 6 Km rodeando la antigua ciudad, con enormes puertas y torres a cada pocos metros. En el centro, un palacio. Toda el área se puede recorrer de punta a punta paseando sin problemas; el lateral oeste de la muralla empieza sobre una colina, pero el resto del trayecto es bastante llano.

PaldalmunLa manera más fácil de llegar a Suwon es en metro. Una vez en la estación, una opción es tomar un bus hasta la puerta sur, Paldalmun (팔달문). Otra opción es ir caminando por la calle Maesan-ro(매산로) o Hyanggyo-ro(향교로) y quizás comer en uno de los restaurantes de wang-galbi (costillas enormes, la especialidad de la ciudad).

Paldalmun (팔달문, “la puerta de los 8 pasos”) es una estructura circular de 25 metros de ancho y 9 de alto que alberga la entrada sur a la antigua fortaleza de Hwaseong. Desde ahí se puede ir andando a visitar el centro de la ciudad, el palacio de Haengung (Hwaseong-haenggung). Vale la pena buscar en internet actividades que se hagan en el día de la visita, porque suele haber de todo, desde actuaciones a prácticas con arcos. Además en octubre se hace el Festival de Hwaseong con varias representaciones y conciertos.

A stream crossing the wallEn el palacio se puede comprar la entrada para todos los lugares, incluso para pasear sobre la muralla, que aun estando totalmente abierta se pide una pequeña contribución.

Hay que salir del palacio e ir algunas calles atrás hasta poder acceder a la colina del oeste donde poder empezar a caminar. Lo ideal es llevar un plano para ir disfrutando de la posición en cada momento. Especialmente vale la pena pararse a ver la puerta norte, la entrada del riachuelo Suwoncheon y el puesto de comandancia del noreste.

En la ciudad de Suwon hay otros lugares de interés, incluyendo el pueblo folclorico (hay que ir en bus), o incluso el museo del toilet. Pero no hay nada como pasar un día en la fortaleza de Hwaseong. Para más información se puede acudir a la web de turismo o a la wikipedia (en inglés), de donde he tomado este mapa que muestra muy bien el área:
Hwaseong Fortress Sketch 2.jpg

Seúl también tiene felicidad

Me gustan los vídeos donde sale Seúl, de la misma forma que me gustan los de Barcelona (donde viví 7 años). Ver los lugares por los que he caminado y ver a sus gentes. Antes he publicado algún otro vídeo de Seúl, más bien triste. Así que ya tocaba poner uno lleno de energía.

Lo que me gusta de este vídeo no es la canción en si, sino como te abren el plano en cada escena y te permiten intentar adivinar donde está grabado. Algunas calles, aun estando cerca de mi casa, me ha costado cazarlas. Hay muchos planos en el cruce pacificado de Sinchon, junto al U-plex. Hay planos en Hongdae, y también junto a la estación de tren (que no de metro) de Sinchon. Además de los clásicos: Gwanghwamun, la caracola del arroyo Cheonggyecheon, la montaña Inwangsan, el río Han, el metro cruzando el río, el templo budista de Jogyesa, etc…

Te reto a que descubras dónde está cada plano filmado. Reto solo apto para gente que vive en Seúl.

Donde se unen 2 aguas

Vivir en Seúl, la segunda mayor área metropolitana del mundo (Tokio es la primera), es muy estresante. El tráfico intenso tanto de vehículos como de viandantes, el ritmo de la ciudad, el aire contaminado, y otros factores, minan diligentemente todo cuerpo humano. Así que buscando un poco de calma nos dirigimos hacia 두물머리(du-mul-mo-ri), “la cabeza de dos aguas”.
dumulmori

Llegar a Dumulmori es fácil. Basta tomar la línea jungang (중앙선) del metro en Wangsimni e ir hasta Yangsu (양수, “aguas gemelas”), en unos 45 minutos. Una vez allí hay se puede empezar el paseo por una pasarela para peatones que va junto a uno de los ríos. Alternativamente se puede alquilar una bicicleta junto a la estación. De hecho hay un carril bici que viene desde Seúl y llega hasta Yangpeyong.

Area mapLa belleza del lugar radica en la naturaleza. Dos masas enormes de agua, el Buk-hangang (río Han norte) y el Nam-hangang (río Han sur) se encuentran para formar el Hangang, antes de su paso por Seúl. Además, hay otros pequeños ríos que también desembocan por la zona. Pasear junto al borde del agua ofrece un espectáculo relajante, ataviado con bruma por la mañana y majestuosidad el resto del día.

La lengua de tierra que separa ambos ríos incluye un pequeño pueblo, estanques, varios jardines y puentes. Es recomendable visitar el jardín Semiwon (atención que no se permiten bicicletas) y de ahí cruzar por un puente de botes hasta el área principal.

두물머리Al final de la península destaca por si solo un impresionante árbol de 400 años, un Zelkova que marca el fin de la tierra. Un árbol que incluye la leyenda de una serpiente que vive en su interior y sale sólo cuando Corea está en peligro. También cuenta la historia que un soldado japonés, durante la ocupación imperial, quiso cortar este árbol pero su hacha se iluminó y se le rompió la mano, por lo que huyo despavorido.

En resumen, un lugar muy relajante para combatir el ritmo de la ciudad, a pocos kilómetros de la misma. No es un destino turístico primario, pues un visitante que quiera conocer los alrededores de Seúl debería ir antes a ver la impactante muralla de Suwon y quizás también el lago Ilsan en primavera (ambos al límite de 1 hora en metro desde Seúl). Tras esto, la cabeza de dos aguas espera.

La ruta alternativa al visitar Seúl

Cada vez que tengo que enseñar la ciudad de Seúl a forasteros me encuentro con el mismo problema: encontrar el equilibrio entre los lugares de “visita obligada” y los lugares “que me más me gustan”.

Seúl tiene unos cuantos monumentos que hay que visitar, solo para poder decir “yo estuve allí”, muy al estilo del turismo coreano. Recuerdo hace años visitar la National Gallery de Londres con un amigo coreano, que quería ignorar una sala con Monets simplemente porque no estaba en los “destacados a ver” de su guía. Sin embargo, hay casos totalmente opuestos en Seúl, donde por ejemplo te dicen que hay que ver Gangnam… pero en realidad no vale la pena.

Following the path besides the lakeLos 5 palacios de la dinastia Joseon son famosos en Séul, pero a mí los que más me gustan son los que los turistas apenas van. Por supuesto, el Gyeongbokgung (el más grande) es de visita imprescindible, pero a mi parecer los palacios más alejados también tienen su atractivo. Al oeste, el Gyeonghuigung es pequeño, pero muchas veces no hay nadie: sentarte en una esquina de un palacio del S.XVI a oír como la nieve se deshace en los tejados y cae golpeando la piedra es fantástico. Al este, el palacio Changgyeonggung tiene un pequeño lago y un invernadero: pasear por la noche a la luz de los faroles reflejados en el lago no tiene precio.

Nature and templeLo mismo pasa con otros lugares, como los templos budistas. En Seúl todo turista acaba yendo a ver Jogyesa, porque está al lado de Insadong, y quizás Bongeunsa, por estar cerca del COEX. Pero los templos en el centro de la ciudad no se pueden comparar con templos situados en la montaña. El templo Gilsangsa es un ejemplo perfecto de lugar que no sale en las guías, pero mucho más bello que los marcados como “visita obligada”. Quizás no tenga una historia o la relevancia que tiene Jogyesa, pero a los ojos poco importa. Otro caso de templo en Seúl pero en montaña es Bongwonsa, cerca de la zona universitaria de Sinchon.

Seoul skyline from InwangsanY si de montañas hablamos, es obligatorio ir a Namsam, porque al estar en el centro de la ciudad la vista es magnífica. Sin embargo, a mí me encanta la vista desde Inwangsan, montaña chamanista muy fácil de acceder. Ver el Gyeongbokgung, el centro de Seúl y el río, desde una montaña con curiosas formas rocosas, oyendo cánticos a lo lejos, es toda una experiencia.

Y no olvidemos los parques, algunos fantásticos como Seonyudo, localizado en una isla en el propio río Han. También los riachuelos, aunque ahí mi favorito sigue siendo el clásico Cheonggyecheon.

Lo mismo pasa con la comida. Venir a Seúl y pedir un bibimbap es absurdo, cuando puedes pedir el mismo plato en cualquier restaurante coreano del mundo. En Corea hay que probar la comida coreana de peso, la que se comparte, y es difícil ver fuera de Corea. Platos como dak-kalbi, jjim-dak, galbi-jjim, etc, te harán recuperar fuerzas tras un intenso día de turismo.

¿Cuándo vienes?

El paseo del tarareo en Seúl

Humming wayMuy cerca del río Han hay otro riachuelo, el Banpo-cheon, por donde dar un paseo. Junto a este torrente de agua hay un camino habilitado llamado “Humming Way”(sic, en inglés). Concretamente empieza en la salida 1 de la parada de metro de Dongjak (línea 4) y acaba en la salida 5 de la parada Express Bus Terminal, con una longitud de poco más de 2 Km.

Este paseo tiene pavimento de goma, supongo que para incitar al deporte, además de una curiosa explicación del nombre. Según dice el letrero a su entrada, se invita a la gente a tararear, o textualmente “cantar con la nariz”. Un paseo “parecido a estar en plena naturaleza”. Si bien hay bastante vegetación, también se oye el ruido de calles cercanas, así que no es como ir por un bosque. Aun así, el paseo es bastante tranquilo, con poca gente y algunas zonas de vegetación densa.

PathwayUna sugerencia es acercarse desde allí a la calle “francesa” de Seorae, como sugería Eurowon en su blog. Yo solo lo recomendaría si vives en Seúl y tienes intención de comprar vino. Si no, es perder el tiempo, pues puedes encontrar mejor pan (por ejemplo en “Wood & Brick”) y mejores cafeterías (en Hongdae).

Otra sugerencia mejor es empezar la ruta en la salida 5 de Express Bus Terminal, recorrer el Humming Way, para desembocar en el río Han y volver hacia el este, hasta el puente Banpo. El paseo al lado del gran río coreano siempre es agradable. Además, en esa zona hay varias islas artificiales muy curiosas de ver.

Banpo bridge at nightPara rematar la tarde, vale la pena ver el espectáculo de fuentes de colores del puente Banpo, tras haber pasado por alguna tiendecita cercana a comprar algo de comida. Es decir, hacer un pícnic a la vera del río, mientras se ve un espectáculo de luces, con la vista del centro de la ciudad al otro lado del río. Suele haber espectáculo a las 8 y 9 de la tarde, aunque lo mejor es consultar la web de la oficina de turismo.