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La ruta alternativa al visitar Seúl

Cada vez que tengo que enseñar la ciudad de Seúl a forasteros me encuentro con el mismo problema: encontrar el equilibrio entre los lugares de “visita obligada” y los lugares “que me más me gustan”.

Seúl tiene unos cuantos monumentos que hay que visitar, solo para poder decir “yo estuve allí”, muy al estilo del turismo coreano. Recuerdo hace años visitar la National Gallery de Londres con un amigo coreano, que quería ignorar una sala con Monets simplemente porque no estaba en los “destacados a ver” de su guía. Sin embargo, hay casos totalmente opuestos en Seúl, donde por ejemplo te dicen que hay que ver Gangnam… pero en realidad no vale la pena.

Following the path besides the lakeLos 5 palacios de la dinastia Joseon son famosos en Séul, pero a mí los que más me gustan son los que los turistas apenas van. Por supuesto, el Gyeongbokgung (el más grande) es de visita imprescindible, pero a mi parecer los palacios más alejados también tienen su atractivo. Al oeste, el Gyeonghuigung es pequeño, pero muchas veces no hay nadie: sentarte en una esquina de un palacio del S.XVI a oír como la nieve se deshace en los tejados y cae golpeando la piedra es fantástico. Al este, el palacio Changgyeonggung tiene un pequeño lago y un invernadero: pasear por la noche a la luz de los faroles reflejados en el lago no tiene precio.

Nature and templeLo mismo pasa con otros lugares, como los templos budistas. En Seúl todo turista acaba yendo a ver Jogyesa, porque está al lado de Insadong, y quizás Bongeunsa, por estar cerca del COEX. Pero los templos en el centro de la ciudad no se pueden comparar con templos situados en la montaña. El templo Gilsangsa es un ejemplo perfecto de lugar que no sale en las guías, pero mucho más bello que los marcados como “visita obligada”. Quizás no tenga una historia o la relevancia que tiene Jogyesa, pero a los ojos poco importa. Otro caso de templo en Seúl pero en montaña es Bongwonsa, cerca de la zona universitaria de Sinchon.

Seoul skyline from InwangsanY si de montañas hablamos, es obligatorio ir a Namsam, porque al estar en el centro de la ciudad la vista es magnífica. Sin embargo, a mí me encanta la vista desde Inwangsan, montaña chamanista muy fácil de acceder. Ver el Gyeongbokgung, el centro de Seúl y el río, desde una montaña con curiosas formas rocosas, oyendo cánticos a lo lejos, es toda una experiencia.

Y no olvidemos los parques, algunos fantásticos como Seonyudo, localizado en una isla en el propio río Han. También los riachuelos, aunque ahí mi favorito sigue siendo el clásico Cheonggyecheon.

Lo mismo pasa con la comida. Venir a Seúl y pedir un bibimbap es absurdo, cuando puedes pedir el mismo plato en cualquier restaurante coreano del mundo. En Corea hay que probar la comida coreana de peso, la que se comparte, y es difícil ver fuera de Corea. Platos como dak-kalbi, jjim-dak, galbi-jjim, etc, te harán recuperar fuerzas tras un intenso día de turismo.

¿Cuándo vienes?

Exhausto Seúl

Llevo casi 2 años y medio viviendo en Seúl. Una ciudad se puede retratar de muchas formas, pero lo que da alma al lugar son las gentes que lo habitan. Por eso, de entre todos los documentales que he visto sobre Seúl, me quedaría con “Bitter, Sweet, Seoul”.

En 2013 se recopilaron 11852 vídeos, de entre 2821 personas, reflejando detalles de Seúl. El ayuntamiento reclutó al famoso director Park Chan-wook (“Old Boy”) y su amigo Park Chan-kyong para la titánica labor de montaje.

El nombre inglés es “Bitter, Sweet, Seoul”, pero en coreano transmite más. El título original, “고진감래 (gojingamnae)”, es en realidad un refrán coreano con etimología antigua (苦agrio, 盡exhausto, 甘dulce, 來volver) que podría traducirse al español como “el que algo quiere algo le cuesta” o “a quien madruga Dios ayuda”. Trabajar incluso después de cansado.

Las gentes de Seúl tienen que trabajar duro, vivir duramente. “열심히 (yolsimhi)” es en coreano “con toda el alma”, un adverbio que aprendí nada más llegar. Es lo mismo que responde el vendedor de máscaras (minuto 7), tan ocupado en su trabajo que ni sabe responder si es feliz. Simplemente vive con todo el esfuerzo. Y a veces, como en el minuto 48, llega el dulce.

Imagino que no es un documental para todo el mundo, y quizás solo los que conocemos Corea podemos entender muchas sutilezas, reconocer los lugares, empatizar con la gente. Aunque como toda película, hay momentos malos. Por otro lado, para la gente que solo visita Seúl por unos días o semanas, quizás el video “Do you know South Korea?” sea más apropiado… pero se pierden la esencia: como vive la gente realmente. 열심히.