Kyoto

KinkakujiDe nuevo viaje a Japón. Y nuevamente tuve la suerte de pasar por Kyoto, durante día y medio.

Kyoto me sigue pareciendo una ciudad perfecta para pasear. La mayoría de las ciudades de Asia han crecido exponencialmente, abruptamente convirtiéndose en monstruos donde se rebosa gente. Incluso Seúl, con todos sus atractivos, es en realidad una gran colmena donde todos luchan por un metro de espacio, yo incluido. Y eso hace que se menosprecien grandes espacios públicos donde relajar los sentidos paseándose, aunque en los últimos años se está volviendo a pensar sobre esto.

En cuanto a población, Kyoto aparenta un pueblo tranquilo, teniendo más de 1 millón de habitantes. A veces pienso que Barcelona es demasiado pequeña, y otras veces demasiado grande. Por otro lado, ciudades como Tokyo, Seúl o México DF me parecen enormes, donde un poco de humanidad se pierde al tener que robar espacio vital para construir infraestructuras.

Kiyomizudera!No sé si en una vida paralela me gustaría vivir en Kyoto, pero si al menos tener más tiempo para pasear. Con su increíble herencia cultural, hay que visitarla durante al menos una semana. Visitar sus templos, comer donburi y ramen, pero también sufrir sus retrógrados autobuses y caros trenes.

En este viaje además pasé por Osaka, ciudad típica japonesa. También subí al monte Koya, un entorno fantástico, aunque nos nevó y casi morimos de frío. Finalmente pude comer la deliciosa carne de ternera de Kobe, en Kobe, con un sabor igual a la ternera normal pero con una textura delicada que casi se deshacía en la boca.

Desde Corea, ¿a dónde?

España y Corea-JapónEl próximo fin de semana estaré por Osaka paseando. Dicho así, parece un vuelo largo y exótico, pero viviendo en Seúl es como ir de Barcelona a Sevilla de fin de semana. 830Km, una hora de vuelo.

Para tener una idea de distancias solo hay que ver esta imagen de Corea y Japón con la silueta de la península ibérica superpuesta.

Si tomamos Corea como campamento base, Japón queda muy cerca.

También se puede a volar a China en menos de 2 horas, aunque requiere visado. Por ejemplo Seúl-Pekín es como Barcelona-Cádiz.

El siguiente país “libre para turismo” (sin pedir visado) es Taiwan. Seúl-Taipei son 1500Km, o sea, un Barcelona-Berlín.

Por proximidad el siguiente país es Mongolia, que requiere visado y es poco conocido. Un Seúl-Ulán Bator es como Barcelona-Varsovia.

Y para el sur hay numerosas opciones, algunas lejanas pero sorprendentemente baratas. A Filipinas, Seúl-Manila es Barcelona-Helsinki. A Vietnam, un Seúl-Hanoi también es como Barcelona-Helsinki. A Guam (una isla de EEUU en el Pacífico), Seúl-Guam es un poco más que Barcelona-Moscú.

La verdad es que Corea no es mala base para visitar el lejano oriente, aunque creo que la base ideal es Taiwan, porque permite acceder a todos los archipiélagos (Filipinas, Indonesia, etc) con mayor rapidez.

Abueletes coreanos en Barcelona

abuelos en BarcelonaEsta semana empezaron a emitir “abuelos mejor que flores (꽃보다 할배)(*), un programa del canal TnV tvN coreano que narra las vivencias de varios ancianos famosos coreanos de viaje por España. De momento han hecho el capítulo 1, la preparación del viaje y la llegada a Barcelona.

Aparte del típico estilo de reality show con textos sobreimpresos continuamente, es curioso ver Barcelona desde otros ojos. Especialmente desde ojos de viejos coreanos. El más viejo del grupo es el jefe (pura sociedad coreana), que se estudia mapas y pregunta siempre por direcciones: es el único que habla inglés, para colmo.

abuelo viejoLas sorpresas son continuas. Uno de ellos carga con varias botellas de soju (alcohol coreano) pero sorprendentemente le dejan pasar en la conexión en el aeropuerto de París. Llegan por la noche al Prat, y en lugar de tomar un taxi hasta el hostal, deciden ir en Aerobus hasta Plaça Catalunya. Medio perdidos aprovechan para cenar tapas en Passeig de Gracia (por un riñón, imagino). El jefe se para a preguntar por la calle Consell de Cent, y olvida su maleta, que milagrosamente no se la roban. Vuelve a preguntar a unas chicas en la calle, y como un viejo verde continua una conversación vacía. Y caminando a media noche hasta el hostal.

abuelos en can BarçaEn Corea descubrí la gran pasión que tienen los coreanos por Barcelona, a pesar de no haber vuelo directo. “La ciudad de Gaudí” es casi tan onírica como “el romanticismo de París”. La ven como la ciudad perfecta “española”, a pesar que muchos conocen detalles sobre el hecho catalán.

Curiosamente, los coreanos no suelen ir de hotel, sino que se alojan en hostales coreanos, casas particulares de coreanos que habilitan habitaciones para alquiler. Es un estilo de hospedaje que en Corea se ha mantenido con el paso del tiempo (de hecho el coreano tiene una palabra específica, 민박). Los precios en Barcelona son equivalentes a hoteles, pero ofrecen desayuno coreano (arroz y encurtidos varios) y guía en coreano.

¡Espero con ganas el siguiente capítulo del programa! Es emocionante ver Barcelona así.

(*) La expresión del coreano “mejor que flores” es una manera de ensalzar personas, una forma de hablar de difícil traducción al español.

En la tierra del tokboki

MenuLa primera vez que fui a Corea solía comer en un pequeño restaurante cercano a mi alojamiento. Sin saber casi nada de coreano, ni gastronomía, siempre solíamos pedir lamyon (la versión coreana del ramen). Pero un día, junto al compañero de piso californiano, decidimos probar cosas al azar, señalando en el menú…

Fue la primera vez que comí tokboki (떡볶이, romanizado como “tteokbokki”). Era enero, con temperaturas negativas de dos dígitos, pero de postre tomé helado. Al pagarle, el camarero me dijo “hot, hot?”. Era lo más picante que había comido nunca, pero me acabé el plato.

Años después, ya acostumbrado al picante coreano, puedo comerlo sin mayor problema. El tokboki (“tteok frito”) es la comida más habitual de los puestos callejeros en Corea, aunque también hay restaurantes especializados (más recomendables). Y este fin de semana fui al “origen”.

Sindang-dong tteokbokkiEn 1953, recien acabada la guerra de Corea, una anciana llamada Mabokrim instaló su restaurante en un solar en el barrio de Sindang-dong en Seúl. En aquellos tiempos el tokboki era salado, mezcla de freir tteok (pasta de arroz) con carne y vegetales. Una receta que venía de la dinastia Joseon. Pero a esta señora se le ocurrió añadir gochujang (salsa de chile). El resultado, tokboki picante, fue tal éxito que rápidamente se extendió por toda Corea, debido a su precio barato y buen sabor.

Sindang-dong tteokbokkiEl restaurante todavía sigue en Sindang-dong, y alrededor del mismo se ha formado una calle con restaurantes similares. Los coreanos la consideran el kilómetro cero del tokboki. De hecho, los propios restauradores han creado la denominación “Sindang-dong tokboki”.

Probé a comer en Sindang-dong, y estaba bastante bueno, pero nada que no pudiera comer en cualquier restaurante similar en Seúl. La olla base incluía tteokk, lamyon, fideos de arroz, vegetales, empanadas fritas y chile. Paradójicamente todo el mundo comía con tenedor, ya que no habían palillos. Tras la comida, un par de imprescindibles yogures ayudaron a asentar la bomba en el estómago. Mi recomendación es ir a Sindang-dong solo si estas muy aburrido.

El misterio de los agujeros en los palacios

agujerosMe gusta tener visitas y hacer de guía en los palacios de Seúl. Llevo a mis amigos, y les voy explicando todos los detalles que fui descubriendo por mi mismo.

Últimamente, cosa que no me gusta, en varios palacios han puesto guías “obligatorios”, que no te permiten separarte del grupo, de una ruta marcada, y te acaban contando lo que ya viene en el folleto explicativo que puedes tomar a la entrada. Se pierde mucho la capacidad de exploración propia, de fomento de la curiosidad.

Uno de los detalles que me gusta explicar son los agujeros en el suelo, cerca de las paredes de muchos pabellones. Como se ve en la foto, hay pequeños agujeros formando casi una línea perfecta. Paralelos a las paredes, con forma casi redonda, algunos con gravilla dentro… ¿qué son?

Algunos me dicen que son decorativos, o quizás tenían una función litúrgica. Otros, más prácticos, indican que podrían ser marcas de la construcción del pabellón. La solución es más natural y sencilla. Un bello ejemplo de acción del tiempo, cayendo desde las puntas del tejado.

Soban, un restaurante coreano en Barcelona

불고기Comer en un restaurante coreano fuera de Corea es complicado. Primero porque no hay mucha oferta, especialmente en España, donde hay muy poca inmigración de coreanos (todo lo contrario a los chinos). Segundo porque si estás acostumbrado a los precios de Corea, todo te parecerá caro. Y tercero, porque se pierden los detalles auténticos, como que el ban-chan (kimchi y otros aperitivos encurtidos) aparece en la mesa gratuitamente (eso si, la etiqueta dice que no se pueden pedir).

Aprovechando mi estancia invernal en el Mediterráneo me planteé escribir un Top 5 de los restaurantes coreanos de Barcelona. Conozco media docena, pero solo he visitado 3, así que era una buena excusa para probar el resto. Sin embargo, la suerte quiso que un amigo descubriera uno nuevo, cerca de casa…

김치볶음밥El restaurante Soban (소반) abrió sus puertas hace pocas semanas, casi en la esquina de Rocafort y Roselló. Su nombre se refiere a la típica mesita plegable para comer, aunque en realidad no tienen mesas bajas. Al entrar solo vi coreanos comiendo, lo cual da muchos puntos. La jefa es una auténtica “ajumma”, en el mejor de los sentidos. Nos trae el menú en español, pero yo decido pedirle menú en coreano, hablando en coreano: su sorpresa fue tremenda. Por cierto, ambos menús tienen los mismos platos.

Pedimos bastantes platos, y la sorpresa fue también tremenda, ya que era todo barato (para Barcelona) y de gran sabor. El kimchi bindetok (6.90€) me hizo recordar el mercado de Kwangjang. La sopa de mandu (4€) era sencilla pero efectiva. El kimchi bokeumbab (6.90€), un plato que he ignorado en Corea, estaba suave y jugoso. El bulgogi (11€), más normal pero apetecible. Por destacar también un punto negativo, el chapche (8€) estaba demasiado seco.

반찬Todos los ingredientes eran auténticamente coreanos. Y la mayor sorpresa fue que tras servir un par de platos, la jefa nos trajo 7 (¡siete!) platillos de ban-chan, para cuatro personas. Gratis. No sé si porque le caímos bien, porque acababan de abrir y aun no tiene el “chip” de Barcelona, o porque quieren ser realmente auténticos. Nuestros corazones se llenaron de felicidad. Comer hasta reventar, ¡como en Corea! Descontando alcohol, por 15 euros puedes reventar, aunque por 10 puedes comer (hay menú de mediodía) o cenar muy bien.

También quiero visitar el restaurante Hanna y el Seúl, pues me han hablado muy bien. Pero teniendo el Soban cerca de casa, perdonadme si no completo la comparativa antes de volver a Corea.

Ondol: el suelo caliente

Ondol (underfloor heating)El ondol (온돌, “piedra caliente”) es la calefacción típica de las casas coreanas, consistente en calentar el suelo. Con un invierno realmente duro, los coreanos necesitan una buena calefacción durante varios meses. Y de entre las diversas formas de calentarse, desde el siglo IV el suelo radiante ha sido la mejor opción.

Si visitas cualquier edificio antiguo en Corea, ya sea palacio, templo o casa, se ve que la planta del edificio queda por encima del nivel del suelo. Suele haber un acceso a la base, donde se colocaba un fuego, y en la parte opuesta unas chimeneas, para aspirar el aire caliente del fuego. Con esto se calentaba todo el suelo de la casa. Tenía el inconveniente de que se escapaba humo entre las rendijas de suelo, pero si fuera hace -10ºC y dentro 20ºC, seguro que no les importaba un poco de olor.

Underfloor heating!Hoy en día se utilizan tubos de plástico con agua caliente para calentar el suelo. Un calentador de agua y una bomba hacen el trabajo. No hay casa en Corea que no tenga calefacción de suelo. La sensación es muy agradable, porque calienta uniformemente la habitación. El único inconveniente es que cada unos pocos años hay que reparar las posibles fugas o roturas de los tubos; por eso en Corea se suele utiliza suelo de vinilo o de parquet, para poder acceder fácilmente.

Lo más sorprendente del suelo radiante es que no se use en España o en otros países. Cada vez que estoy en España recuerdo con nostalgia el placer del suelo caliente. A nivel técnico es fácil de instalar. Además, se usa menos energía para calentar la casa, ya que el agua suele estar a 40ºC, mientras que en los típicos radiadores el agua debe ser calentada a 80ºC o más. Y la sensación es la más natural, si la comparamos con otros métodos de calefacción, como los radiadores, fuegos o estufas varias. La calefacción de suelo radiante “no se nota”, simplemente no hay frío.

En España hubo épocas con este tipo de calefacción, como fue el hipocausto romano o el de algunas termas árabes. Pero por alguna razón hoy en día no se usa. Probablemente por la tendencia a usar baldosas de piedra o cerámica para el suelo, que necesitan cemento para su correcto asentamiento, y por tanto es difícil de levantar. Eso, junto con un invierno suave, nos deja sin este sistema de calefacción. Si algún día fuera propietario, dios no lo quiera, lo primero será… ¡el ondol!

44 comidas de Corea

Un día echando un vistazo en la tienda Daiso (que ofrece todo tipo de artículos a precios baratos) vi de casualidad un juego sobre comida, por 2€. A pesar que no me gusta acumular cosas, parecía suficientemente interesante, así que no dudé en comprarlo.

Por cierto, es curioso que en España a las tiendas de artículos baratos se les llame “chinos” (por ser regentado por chinos), mientras que en Corea estas tiendas son japonesas.

comidas de CoreaEl juego se llama “식객”, traducido (via hanja) por “viajero de comida”. La verdad es que ni me he leído las reglas, aunque viene un mapa de Corea con puntos en muchas ciudades y 44 cartas, cada una con una comida típica, como se ve en la foto.

Cada carta representa un plato típico coreano, con su lugar de origen y además una descripción detallada. Por ejemplo, del tteokbokki de Sindang-dong dice que “en 1953 una anciana llamada Mabokrim abrió una tienda de tteokbokki en un solar junto a un arroyo en Sindang-dong, el único de la zona, y creo el tteokbokki con gochujang (pasta picante), tambien llamado tteokbokki de Sindang-dong”.

En definitiva, una guía perfecta para degustar los platos de la cocina coreana, por solo 2€ (3000원). Creo que ahora tengo una motivación extra para ir probando todas estas comidas. ¿Jugamos?

Mapeando Seúl con OpenStreetMap

Hace años si querías ver un mapa de un lugar te tocaba abrir el atlas, ese libro con mapas del mundo. O, alternativamente, los mapas cartográficos del ejército. Pero con la llegada de internet, pronto apareció la versión electrónica de la Guía Michelin, y luego Google Maps y similares.

Hoy en día todo el mundo usa Google Maps, que a nivel de usuario suele satisfacer las necesidades. Sin embargo, Google ya es malvado y tras cerrar otros servicios, está capando poco a poco el acceso gratuito a su Maps. Por ejemplo, si tu blog es popular y usas muchos mapas de Google, que no te extrañe que un día dejen de funcionar (pusieron un tope de visitas por dominio)… a menos que pagues.

Por otro lado, Google Maps solo es una fuente “visual”, ya que no ofrece muchos datos más puros; por ejemplo, no hay forma de conseguir las coordenadas de todos los tramos de la carretera N-30.
seoul watercolour
La alternativa totalmente libre se llama OpenStreetMap. Es como wikipedia, pero en lugar de artículos, editas mapas. Puedes agregar desde calles a buzones de correos. Por otro lado, a nivel técnico, puedes hacer peticiones con las capas de información que quieras… eso lo puedes procesar libremente como quieras. Por ejemplo, para generar un mapa “estilo antiguo” de Seúl (en la imagen), o incluso un mantel con el mapa de tu barrio.

O simplemente lo puedes usar para mirar mapas, o poner mapas en tu sitio web (mirar leaflet o switch2osm). Lo bueno es que, al igual de la wikipedia, te garantizan que es libre. Hay webs como Flickr o Foursquare que ya se han pasado a OpenStreetMap, por ejemplo.

En el caso de Seúl, todavía falta mucha información. Por eso hace unos meses decidí probar a agregar algunas calles. La manera más fácil es bajarse la app “OSMTracker” para usar el GPS de tu móvil y generar trazas. La app es un poco rústica, pero es fácil de entender. Luego importas las trazas en la web de OpenStreetMap y agregas las calles. Bastante fácil. También hay opción de usar una imagen de satélite como referencia, pero suele estar desplazada por lo que no te recomiendan usarla.

En definitiva, hay quien sale a correr y hace trazas de sus carreras para mejorar su físico o ego, y hay quien además usa trazas para hacer un mapa colaborativo en internet.

Morak morak, vapor humeante

Los coreanos usan muchísimo las onomatopeyas y las palabras miméticas en el día a día. Algo que sorprende pues, por ejemplo, en el español raramente las usamos. No decimos “una campana hacía tilín-tilín”, sino “una campana sonaba”. En coreano se convierten en adverbios.

Las onomatopeyas son representaciones de sonidos de la naturaleza. Desde los clásicos ladridos de un perro al lloro de un bebé. Además de fenómenos naturales. Por ejemplo, en coreano no es raro usar la onomatopeya de lloros, òng-òng (엉엉), en medio de una frase. O el latido del corazón, du-gun-du-gun (두근두근), usadísimo para mostrar tensión.

Hot bulgogiLo curioso es que también tienen “palabras miméticas”, algo que (creo) no existe en español. Etimológicamente (의태어) es “palabra de esbozo de actitudes”. Por ejemplo, mi favorito: el denso vapor humeante es morak-morak (모락 모락). “La comida salió morak-morak a la mesa”.

Otros ejemplos:
gobul-gobul (고불고불), en zigzag.
chal-chal (찰찰), desbordándose, derramándose.
dol-dol (돌돌), enrollando, rodando.
dòngsil-dòngsil (덩실덩실), bailando.
ònggum-ònggum (엉금엉금), arrastrándose.

No estaría mal trabajar creando palabras miméticas modernas…